La Organización Mundial de Salud (OMS) considera que cinco millones de afganos en el país y cerca de tres millones de refugiados sufren de problemas psicológicos como depresión y ansiedad, en particular a mujeres y niños.
Los asesinatos y ejecuciones de la familia, las persecuciones masivas, los desplazamientos internos forzosos, las minas sembradas por doquier, la reciente escalada de violencia y la incertidumbre en los campos de refugio han causado un miedo que provoca estragos en la salud mental de la población afgana.
En una investigación realizada entre 160 mujeres en campos de refugio y residentes en la capital afgana, 97 por ciento tuvo signos de depresión y 86 por ciento sufrió de síntomas graves de ansiedad, revelan los resultados publicados en la revista Journal of the American Medical Association en 1996.
La situación sanitaria en Afganistán es una de las peores del mundo y los recursos para la salud mental son totalmente insuficiente, asegura la OMS.
Para una población de cerca de 25 millones solamente existen ocho departamentos de psiquiatría con 18 enfermeras especializadas y 20 psicólogos. En el departamento de psiquiatría de Kabul hay solo 30 camas para hombres y 20 para mujeres.
Un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) del año 1997 describe las causas de la mala situación mental que padecen los infantes en este país.
De 300 niños entrevistados por el organismo internacional, 90 por ciento temió morir en el conflicto armado, casi la mitad de ellos perdió a uno de sus padres y cerca de 70 por ciento de ellos han visto cadáveres o partes de cuerpos muertos.
Un problema muy grave para las personas traumatizadas de Afganistán es que las redes familiares y sociales que pudiesen respaldarlas para recuperarse están destruidas.
Por lo tanto, es muy importante que la comunidad internacional considere los problemas de salud mental de la población en Afganistán tan urgentes como los de la salud física, escribió Mary Petevi, psicóloga de la OMS especializada en casos de emergencia y acciones humanitarias, en una nota de prensa de dicha organización, el pasado 6 de noviembre.
Para evitar que el pueblo afgano caiga en una crisis de salud mental por un largo periodo, la OMS exige más programas psicosociales, así como el establecimiento de centros psicológicos en los campos de refugiados y la capacitación del personal médico.