No obstante que se puede documentar
el avance y la participación de las mujeres en las más diversas actividades,
de saber que son hoy el 47 por ciento de la matricula en licenciaturas y
hasta el 37 por ciento de la fuerza de trabajo, son tratadas con
desigualdad y discriminación, afirmaron aquí un grupo de expertas
participantes en el Simposio Internacional de Liderazgo.
Elena Verdugo Quiñones, coordinadora del Centro de Formación y
Desarrollo del IFE, la doctora Blanca Olivia Peña, de la Universidad
Autónoma de Baja California, la periodista Marina Valtierra y la maestra
Alicia Meza, afirmaron además que urge un nuevo tipo de liderazgo en el
mundo que haga posible una política más humana, pacífica, incluyente y
democrática, pero ello no sucede en la medida en que el liderazgo
masculino sigue en la lógica del poder.
El foro de Género y Liderazgo examinó así, durante más de dos horas, la
situación disminuida de las mujeres, pero todas estuvieron de acuerdo en
que la presencia numérica de las mujeres en puestos de poder, no
garantiza por sí misma ningún cambio, sino que se necesita una visión
distinta del ejercicio del liderazgo y el poder.
La académica Blanca Olivia, asesora del Instituto de la Mujer en esta
entidad, aseguró que es necesario poner en crisis la idea de la justa
representación, y que eso hace necesario redefinir identidades colectivas
que impulsen el establecimiento de nuevas fronteras políticas.
Mostró con cifras y ejemplos cómo sólo en Baja California han sido
regateados los puestos, cómo las mujeres que llegan a esos puestos se
limitan a la línea de partido y cómo sigue siendo difícil establecer nuevas
reglas que permitan la expresión de distintos sectores. Ahora mismo, en
pleno proceso electoral, no aparecen en el escenario las mujeres para las
candidaturas que se están definiendo.
Por su parte, funcionaria del IFE, Ma. Elena Verduzco, en una amplia
exposición estadística de la participación femenina, puso en el centro la
enorme contradicción que existe entre la participación femenina en los
campos del conocimiento y el trabajo, como dos ejes, y su participación
real: apenas 3.9 por ciento en el 2001, de presidencias municipales, 16.4
por ciento en el Congreso de la Unión; cinco por ciento en la elite del
poder y el 6.2 por ciento en las tesorerías municipales, ahí donde se
distribuyen los recursos.
La funcionaria que sustanció con una exposición muy documentada estos
perfiles de discriminación, también puso en crisis cómo todavía existen
sectores que hablan de la escasa participación femenina. Lo que es un
prejuicio.
Al respecto, Alicia Meza Osuna, refirió que lo más importante para
desmotar la desigualdad, es necesario un cambio de la
subjetividad colectiva, cambiar los códigos simbólicos, esos que brinda la
cultura, que enmarcan en totalidades a las personas, que dotan de una
forma de leer la realidad. Centró su discusión, en un solo ejemplo, el uso
discriminador del lenguaje.
Este foro, entre 10 que realizó el simposium, patrocinado conjuntamente
por la Universidad Mundial de esta entidad y la Universidad Autónoma de
Baja California Sur, contó con la coordinación de Teresa García Pelayo,
directora del Instituto Estatal de la Mujer, quién señaló a los estudiantes
y maestros, cómo el conocimiento sobre la desigualdad, puede abrir
nuevos derroteros para cambiar al mundo.
Todas las participantes, incluida Amalia García Medina, dirigente
nacional del PRD, partido que gobierna esta entidad, coincidieron en que
el movimiento feminista internacional ha marcado un nuevo perfil de
liderazgo, que aún sin materializarse, está ahora incidiendo en la agenda
internacional.
Una mirada distinta, fue la de Marina Valtierra, directora del sistema
estatal de radio, quien habló del papel de la educación y los medios de
comunicación para formar generaciones más libres, niños y niñas con más
instrumentos para impedir que se siga en el círculo de la reproducción de
la iniquidad.
Llamó la atención a los gobiernos que no cumplen con los
compromisos nacionales e internacionales e hizo votos porque sea la
escuela donde se adquieran nuevas formas de comportamiento en
igualdad y respeto a la dignidad de todas las personas.