Naciones Unidas estima que cada año en
el mundo un millón de niños y niñas --algunos menores de ocho años-- son
explotados sexualmente. Una de ellas es Aisha, de Sierra Leona, quien a
los 12 años fue raptada por los guerrilleros del Frente Unido
Revolucionario durante los últimos cuatro años, hoy Aisha es madre de
una hija, engendrada en una de las innumerables violaciones.
Para que los distintos bebés como el de Aisha no caigan en el mismo
destino que sus madres y para dar a éstos la oportunidad de crecer en un
ambiente sin violencia sexual, el Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF) realizará en diciembre el II Congreso Mundial contra
la Explotación Sexual Comercial de los Niños en Yokohama, Japón.
Del 17 hasta el 20 del próximo mes, diplomáticos de más de 100 países,
representantes de Organizaciones No gubernamentales y jóvenes se
reunirán en la ciudad portuaria japonesa para debatir los progresos
alcanzados desde el primer Congreso Mundial celebrado en Estocolmo en
1996 y para buscar soluciones que pueden disminuir la trata de blancas, la
venta de infantes y la utilización de menores en la pornografía.
Un punto importante del Congreso será fomentar en los gobiernos la
ratificación de Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos
del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la
utilización
de niños en la pornografía.
Hasta ahora más que 90 países han firmado el Protocolo Facultativo de la
Convención, entre ellos México, donde un estudio del Sistema Nacional
para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estima que cerca 16 mil
niñas y niños mexicanos son víctimas de la explotación sexual comercial.
Con la firma del protocolo los países se comprometen, entre otras cosas, a
prohibir la trata de blancas, la utilización de menores en la pornografía y
la
venta de niños, establecer leyes que castiguen dichos delitos, modernizar
la investigación policial e instalar programas de prevención.
La Convención se pondría en marcha en enero 2002 para contrarrestar el
aumento de la explotación sexual de los niños y niñas como por ejemplo
en Filipinas, donde según estudios gubernamentales la cifra de prostitución
de menores de edad aumentó entre 1992 a 1997 de 40 mil a 100 mil
jóvenes.
Pero no siempre la explotación sexual comercial tiene el rostro de la
prostitución. En países árabes, africanos y asiáticos el matrimonio
obligatorio de niñas es muy común. En Nigeria, por ejemplo, 79 por ciento
de las niñas son obligadas a casarse entre los 9 y 15 años de edad, en
Etiopía Unicef ha documentado casos de matrimonios de niñas menores de
siete años.
En Africa la religión también apoya la explotación de niñas. Sacerdotes
vudú obligan a los padres a darles a sus hijas como pago de sus pecados.
Cerca 35 mil jóvenes, evalúa UNICEF, viven en Ghana, Benin, Togo y
Nigeria como esclavas sexuales de sacerdotes vudú.
Igualmente la técnica moderna se ha vuelto un peligro para las y los
jóvenes. El año pasado la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) de
Estados Unidos investigó más de mil 500 casos de distribución de
pornografía infantil por Internet.
Con el negocio virtual se generaron hasta 10 mil millones de dólares
anuales a nivel mundial. En abril de este año, en una sola búsqueda.
encontraron 425 mil sitios webs que responde a las palabras
“pornografía
infantil”, publica la UNICEF en la página del II Congreso Mundial de
contra la Explotación Sexual Comercial de los Niños.