comunicación e información de la mujer
sábado 1° de septiembre del 2001

  • Ganan el salario mínimo

  • Bordadoras incrementan sus ingresos en más de 30% por su actividad

    México DF, 1° de septiembre, 2001 (Martha Martínez CIMAC).- Actualmente, las mujeres bordadoras mayas de México y Guatemala ganan el salario mínimo, lo que significa que sus percepciones por esta actividad aumentaron entre 30 y 60 por ciento.

    De acuerdo con datos del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), esto se debe a que dentro del proceso de transformación del bordado de autoconsumo a comercial, las mujeres han elevado sus percepciones, pero también enfrentan el reto de la comercialización de sus productos.

    Un documento emitido por Unifem destaca que es imposible, desde el ámbito de la convivencia cotidiana, en donde se impone el dominio masculino e impide la responsabilidad productiva de las mujeres, satisfacer las demandas del mercado de una forma competitiva.

    En este sentido, más allá de los avances logrados a niveles técnicos, en la organización de la producción y en la comercialización de los bordados, el cambio más importante a fomentar se encuentra en el ámbito de la convivencia cotidiana como la educación, la organización doméstica y el liderazgo.

    Para erradicar la explotación hacia las bordadoras, indica Unifem, es necesario promover la capacitación y transformar su actividad en un oficio organizado en talleres, a fin de lograr que el bordado pueda ser practicado como un arte.

    El organismo internacional afirma que es necesario impulsar la apertura de espacios de diseño, educativos y culturales que favorezcan la profesionalización y el desarrollo de la actividad en una dirección visible y valorizada por la sociedad.

    De ahí que Unifem promueve, entre otras acciones, la creación de una escuela de educación superior y un museo del bordado; colecciones, acervos bibliográficos y un centro de información e investigación sobre el tema; acciones con las que se traspasaría la escala casera en que tradicionalmente se ha circunscrito la actividad de las mujeres indígenas.

    Según el documento, es importante que los grupos indígenas encuentren caminos comerciales en los mercados globalizados, pues es lo único que les puede garantizar no sólo la sobrevivencia de su cultura y su identidad, sino también su desarrollo.

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