comunicación e información de la mujer
domingo 2 de septiembre del 2001

  • Entrevista

  • Opciones para bordadoras en un mercado global, objetivo de Unifem en Yucatán

    Mérida, Yucatán, 2 de septiembre, 2001 (Eugenia Montalván Colón, corresponsal CIMAC).- Este lunes tres de septiembre inicia en Mérida, Yucatán, la Feria del Bordado Maya Comercial 2001 Noj k´inil chuy (nombre maya que en español significa "El gran día del bordado"),con la participación de México y Guatemala.

    Con motivo de este acontecimiento, Celia Aguilar en entrevista con CIMAC, indica la relevancia que este evento tiene para el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), organismo que preside e impulsa el trabajo creativo y comercial de las bordadoras mayas de Yucatán desde 1997.

    -¿Por qué le interesó la mujer maya de Yucatán a Unifem?

    -El Sistema de Naciones Unidas trabaja en Yucatán desde hace algunos años. Muchas veces se cree que las Naciones Unidas trabajan solamente donde hay refugiados, conflicto, o guerra, sin embargo, desde hace 55 años viene participa en proyectos de desarrollo, y aquí en Yucatán hay un Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que tiene varios proyectos, orientados sobre todo a la conservación, recuperación y desarrollo del medio ambiente.

    Unifem se inserta en el acompañamiento a grupos de mujeres bordadoras que con su trabajo contribuyen a preservar los recursos naturales, ya que por el hecho de generar ingresos para la familia a partir del trabajo en la artesanía, disminuye la presión sobre los recursos naturales de las comunidades.

    - ¿Qué representa la Feria?

    - Es un momento muy importante en el proceso de acompañamiento a las bordadoras, proceso que ha desarrollado nuevos apoyos, por ejemplo, esta Feria es financiada por la Fundación Noel, una Fundación norteamericana que tiene como objetivo apoyar a los grupos de mujeres que trabajan por sus derechos económicos y sus derechos humanos. Unifem inició hace cinco años este acompañamiento, pero los grupos de mujeres y organizaciones como Tunben Kinam trabajan desde antes.

    Ahora es tiempo de reflexionar en cómo se va a continuar, y sobre todo, abrir perspectivas para que otras organizaciones apoyen la idea del desarrollo de la artesanía como una forma de promover los derechos económicos de las mujeres mayas. En este sentido, resulta importante acercarse a los organismos de asistencia técnica y propiciar el intercambio de experiencias con otros lugares del mundo.

    Sobre todo, es necesario aprovechar la presencia de teóricos y profesionales, quienes analizan los mercados y la actividad artesanal. Seguramente ellos van a dar elementos muy importantes para que todos los grupos de bordadoras participantes puedan decidir mejor cómo van a continuar su trabajo.

    -¿Cómo piensan implementar el empoderamiento para las mujeres cuando en la cultura yucateca pesa tanto la marginación de la mujer aun en el hogar?

    -Hay dos cuestiones muy importantes a las que sabemos que la Feria va a contribuir. Muchas instituciones donantes o que financian este tipo de proyectos tienen un poco de miedo a financiar la producción de artesanías porque puede ser que este tipo de proyecto incida en la explotación de las mujeres, que les tome más tiempo de trabajo y tengan menos descanso y menos tiempo para ocuparse de sus propias necesidades, (es decir) que para lograr un bordado excelente y precioso se lleve a cabo la explotación sistemática de las mujeres que puede ser que obtengan muy buenos beneficios para sus familias, pero terminen muy cansadas.

    Ese es un punto de reflexión importante, por eso hablamos de la Feria Maya Comercial. ¿Por qué? A veces nos confundimos cuando hablamos de bordado de calidad, porque realmente es maravilloso, pero nadie sabe si detrás de él hay sufrimiento o agotamiento. Justamente el enfoque que nosotros tenemos de los proyectos que estamos apoyando es el contrario: que las mujeres no solamente beneficien a sus familias con su trabajo, sino que trabajen en mejores condiciones, gocen de su beneficios, y que se profesionalicen manejando ellas mismas los mercados y la compra costeable de insumos.

    Pensamos que más que adaptar a las mujeres artesanas mayas a los mercados globales masivos, tenemos que diseñar, promover y crear nuevos mercados que paguen el valor cultural, el valor de la conservación de los recursos naturales y que den un pago justo al trabajo de las mujeres.

    Nosotros proponemos a los donantes que inviertan en el trabajo de las mujeres artesanas para mejorar sus condiciones de vida, no para que nosotros tengamos un maravilloso mantel bordado. Un punto importante es cómo hacer que el trabajo artesanal sea una forma de liberar las jornadas de las mujeres.

    -¿Cuál es la experiencia en Yucatán?

    -Esta Feria es el resultado de 14 años de trabajo organizado que tiene como objetivo la búsqueda de alternativas para el desarrollo económico del bordado.

    Hay avances que ya se pueden identificar: las bordadoras fueron capacitándose en el enfoque de género, en la técnica, en el manejo de sus recursos y profesionalizándose en diseño, todas esas capacidades las llevaron a tomar decisiones diferentes, y ahora estas mujeres han decidido tener talleres. Pero hacer talleres en el primer año hubiera sido un error porque los señores hubieran dicho que no, que ellas no podían dejar a los niños. Como no sólo se les utilizó como mano de obra, sino que se les dio acceso a capacidades mayores, han logrado entenderse entre ellas y a su vez negociar con sus esposos, la familia y la comunidad.

    - Ahora pueden negociar con palabras, si se puede decir así.

    -Con poder. Tienen una producción, conocimiento, y saben que es delito que las golpeen, saben que tienen derechos, y saben que un pueblo que maltrata a sus mujeres y a sus niños es un pueblo que nunca va a tener buenas condiciones de vida, y que un pueblo que ama y protege a las niñas y niños y a las mujeres es un pueblo desarrollado.

    Y que conste, las mujeres no se han ido quedando solas; ahora hay una mejor distribución de las cargas del trabajo doméstico y hay una mejor distribución del ingreso porque el manejo del recurso está en las manos de las productoras. Hay una transformación de las condiciones de vida y estas mujeres ya no pueden ser manipuladas. El punto crítico ahora es el mercado y cómo superar las condiciones de explotación que muchas veces imponen los mercados globales.

    -¿Cuál sería al respecto la propuesta de Unifem?

    -Unifem, al igual que todo el sistema de Naciones Unidas, tiene la misión de trabajar por los derechos humanos de las personas. No tenemos otra función, ni de mandar, ni de comerciar, ni de poner empresas. Con el fin de apoyar a las bordadoras nos asociamos con el que se deja.

    Funcionamos como una agencia que va abriendo opciones, pero son los grupos de mujeres y los procesos mismos los que marcan el paso a seguir. Somos una agencia muy chiquita, pero sabemos juntarnos con los grandotes para convencer, por ejemplo, a agencias financieras y a empresarios con el objetivo, en este caso, de hacer artesanía y tener mujeres felices, bien tratadas y respetadas, eso es lo que a Unifem en concreto le interesa.

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