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comunicación e información de la mujer lunes 3 de septiembre del 2001 |
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La directora de la asociación civil Tumben Kinam con sede en Yucatán, destacó que tras nueve años de trabajo con las artesanas se concluye que es insuficiente la innovación de los productos tradicionales a base de calidad y diseño, es imperativo que las bordadoras accedan con éxito a mercados más amplios. Para ello dijo, es tan necesario como urgente, trabajar en sistemas de producción que lo faciliten. Lo contrario significaría perpetuar la sobre explotación a la que fatalmente se han visto destinados los artesanos y artesanas. Es indispensable comprender que la sobre explotación artesanal como destino, tiene su origen en el hecho de enfrentar al mercado con artículos elaborados bajo la lógica de la producción doméstica, expresó la coordinadora del proyecto “Maya Chuy, renacimiento del bordado yucateco”, con el cual la organización que dirige y el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) promovieron acciones dirigidas al empoderamiento de las mujeres mayas. Los obstáculos que enfrentan las bordadoras, indicó, obedecen a que la producción no está pensada ni hecha para ser intercambiada comercialmente, por lo que su entrada en los mercados ubica a los productos en una posición de desventaja estructural. A este intercambio desigual se suma la voracidad de los intermediarios conocidos como "coyotes", que obtienen jugosas ganancias; pero ni eliminándolos ni introduciendo el comercio justo, se podría recuperar el valor del trabajo artesanal, ya que mientras éste se realice bajo la lógica tradicional seguirá a la zaga de la economía de mercado. La tarea que encaran quienes capacitan y asesoran a las y los artesanos, es la transformación de una actividad de consumo doméstico, en una actividad comercial, lo cual además de complicado, es lento, porque implica modificaciones importantes en su vida y su cultura. Terán agregó que más allá de los apoyos financieros y comerciales, el corazón del problema es organizar de modo colectivo la producción, tomando en cuenta la división del trabajo, cadenas productivas, control de calidad y concentración de recursos y tiempos. De dar prioridad a estos factores, se llegará a convertir la producción de valores de uso, en una producción de valores de cambio, que hagan eficiente la producción, cumpliendo así con las expectativas de las bordadoras porque propicia mejores salarios, al mismo tiempo que satisface las necesidades del mercado. Las y los campesinos artesanos en México, hoy son símbolo de atraso por provenir de culturas y etnias discriminadas y marginales; con una decreciente disponibilidad de recursos naturales; con necesidades económicas urgentes, frente a la escasez de empleos, con poco o nulo acceso a recursos financieros y educativos y, en el caso de las artesanas, con todas estas condiciones dramáticamente agudizadas, debido a la desigualdad genérica imperante en nuestra sociedad, indicó. Contribuir a la construcción de un modelo de desarrollo artesanal sustentable, que permita salarios dignos, ganancias honorables para todas las partes, que sea compatible con la conservación de los recursos naturales, con el desarrollo de la cultura y de la etnia y, particularmente, que fortalezca la igualdad de los géneros, son los objetivos del Foro “Los retos del bordado maya comercial”, que se inscribe dentro de la “Feria del Bordado Maya Comercial 2001”. Las actividades, que se desarrollan los días 3 y 4 de septiembre en Mérida, Yucatán, cuentan con el respaldo del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Asociación Tumben Kinam, AC, Casa de las Artesanías del Gobierno del Estado de Yucatán, Museo Ixchel, Agexpront, Ministerio de Economía de Guatemala y el Programa de Pequeños Subsidios (PPS).
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