comunicación e información de la mujer
lunes 3 de septiembre del 2001

  • Entrevista con la diseñadora Patricia Etcharen

  • Hilando el presente y futuro de los bordados mayas

    Mérida, Yucatán, 3 de septiembre, 2001 (Eugenia Montalván Colón, corresponsal CIMAC).- En la víspera de la Feria del Bordado Maya Comercial 2001, las bordadoras transmitían emocionadas sus inmensos deseos de vender algunas prendas de ropa o los pequeños accesorios en los que han aplicado su habilidad manual, mientras que las académicas iniciaron una reflexión acerca de los avatares que enfrenta la producción artesanal en México y Guatemala, los dos países participantes en este evento convocado por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y patrocinado por la Fundación Noel.

    Mérida, la capital yucateca y sede de la Feria, tiene un importante aunque breve historial en el estudio de la problemática artesanal, y en lo que se refiere concretamente al bordado, la diseñadora Patricia Etcharen es una de las pocas investigadoras que ha dimensionado su trascendencia.

    Patricia Etcharen es autora del libro El bordado en Yucatán, publicado por la Casa de las Artesanías del Gobierno del Estado de Yucatán en 1993. La obra se hizo por iniciativa de la antropóloga Silvia Terán, actualmente directora de Tumben Kinam A.C., y que utilizó como base para impulsar con mucho ahínco desde entonces a las bordadoras mayas.

    En entrevista con CIMAC, Patricia Etcharen, cuenta que hace 8 años se pensaba que con hacer buenos diseños, se lograrían maravillas, pero las dificultades encontradas se plantearán hoy lunes durante el panel La transformación del bordado tradicional en bordado comercial.

    -¿Cuál fue la reacción de las bordadoras ante los nuevos diseños que ustedes les propusieron?

    - “Ellas se daban cuenta de que tenían que hacer nuevas cosas para poder venderlas, tenían bien claro que sus hipiles no se vendían, por eso cuando empezamos a hablar sobre nuevos diseños, los aceptaron.”

    “Los diseñadores debemos tener una vinculación cada vez más comprometida con la sociedad y ser el hilo conductor entre el diseño, la producción y la comercialización. Esto significa que no nos limitaríamos a crear nuevos diseños, sino al desarrollo de nuevos productos, que eso es lo que realmente importa.”

    - Desde una perspectiva económica, ¿cómo les va a las bordadoras?

    - “Yo creo que tienen mucho futuro, pero saben que ingresar en el mercado con nuevos productos es una tarea que implica una organización que tienen que ir aprendiendo. Hacer artesanías para la venta requiere una pequeña industria, y eso es exactamente lo que tenemos que ir proponiendo, pequeñas industrias artesanas, lo que implica producción con orden y controles de calidad.”

    -¿Cuál es el producto que mejor acogida tiene en el mercado?

    - “La ropa, pero no es muy fácil hacerla. Para las artesanas hacer ropa implica un proceso más complicado que bordar. Lo que hacen muchas de ellas es bordar y luego le dan el trabajo de corte y confección a una modista. Creo que eso es una manera muy coherente de trabajar”.

    -¿Cuál es el mercado que existe ahora para el bordado yucateco?

    - “Principalmente el turístico. Las mujeres yucatecas de una posición económica buena siguen usando el hipil para estar en casa como tradicionalmente se ha acostumbrado, eventualmente salen a la calle con él, pero yo creo que si lo que se pretende es hacer un mercado local, definitivamente se requieren otros productos.”

    -¿Crees que las bordadoras mayas tienen realmente interés en profesionalizarse?

    - “Hay casos notables participando en la Feria, por ejemplo las mujeres de Kimbilá y los grupos que trabajan con Silvia Terán, que aunque siguen siendo grupos familiares, están mínimamente organizados y mantienen una producción estable. Por supuesto, falta mucho por hacer.”

    -¿Interesa a los diseñadores el tema artesanal?

    - “Algunos diseñadores sienten pavor al tratar de relacionarse con los artesanos porque sienten como que van a irrumpir en su cultura o a imponer conceptos, cosas completamente erróneas. En mi opinión, esos miedos están muy poco fundamentados. Se trata solamente de participar en la evolución que deben tener las artesanías y, en un momento dado, fomentar la creatividad de los maestros artesanos.”

    Patricia Etcharen innovó el plan de estudios tradicional de las escuelas de diseño incorporando la asignación Materiales y procesos de producción artesanales en la Universidad Modelo de Mérida.

    Lo hizo porque está convencida de que las artesanías representan un campo a partir del cual se puede mejorar el nivel de vida de mucha gente en México.

    La mitad de su clase es extramuros, los estudiantes visitan, tanto al alfarero que madruga para recolectar en cuevas un polvo especial para hacer maceteros, como aquel pequeño industrial que exporta saleros de cerámica.

    La experiencia de Etcharen es solamente una de todas las que se compartirán como parte de la Feria del Bordado Maya Comercial 2001, que se realiza este lunes y martes en Mérida.

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