comunicación e información de la mujer
martes 4 de septiembre del 2001

  • Bordado tradicional se convierte en una práctica social novedosa

  • Liderazgos de las mujeres mayas son para toda la vida

    Mérida, Yucatán, 4 de septiembre, 2001 (Eugenia Montalván Colón, corresponsal CIMAC).- En el cuarto y último panel del Foro que tuvo lugar paralelamente a la Feria del Bordado Maya Comercial 2001, María José Nadal destacó las características que convierten al bordado tradicional en una práctica social novedosa, lidereado por mujeres que se convierten en presidentas de grupos de bordadoras o cooperativas con el fin exclusivo de servir a la comunidad.

    Nadal, investigadora del Instituto de Estudios Feministas de la Universidad de Québec en Montreal, Canadá, explicó puntualmente los resultados de sus investigaciones realizadas en las zonas henequenera y maicera del estado de Yucatán durante 15 años de trabajo de campo.

    Al término de su intervención, en entrevista con CIMAC detalló que si bien el bordado no es una práctica novedosa, sí lo es el hecho de hacer una actividad tradicional dentro de la economía social porque cambia las reglas del género y cambia las reglas sociales dentro de un pueblo.

    -¿Este concepto es aplicable sólo a Yucatán?

    - “Es un modelo, así es que se puede averiguar si funciona o no dentro de otros grupos sociales. Aunque yo creo que sí, habría que hacer un estudio específico sobre las definiciones de género y cómo se construye esta categoría dentro de cada grupo social.”

    -¿Cómo definiría el prototipo de la mujer maya?

    - “No hay un perfil de la mujer maya. Yo sostengo que hay una diversificación social muy grande dentro de las comunidades. Pensemos en las mujeres que trabajan en las maquiladoras, en los servicios, las que se quedan en casa, etcétera. Yo hablo de las bordadoras que hacen un bordado comercial dentro de la economía social y dentro de éstas hago una diferencia entre las que son presidentas de los grupos y las socias. Debemos pensar que el campo no es homogéneo, y que la comunidad no es la cuna de la autenticidad de un tipo de mujer u hombre.”

    -A partir de esta propuesta sería muy valioso conocer el carácter de las mujeres campesinas líderes.

    - “La particularidad de las presidentas de cooperativas que yo he investigo es que juegan este rol durante toda la vida, salvo que haya una escisión o una acusación que les obligue a dejar su lugar; en las cooperativas de mujeres no se usa la sucesión de direcciones como en el ejido, por ejemplo. En el ejido hay un juego político cada 3 años, en el que dos ó tres grupos de ejidatarios pelean por el poder; y esto no sucede en las cooperativas de mujeres”.

    “La presidenta es permanente, y la que no la acepte tiene que salirse de la cooperativa. Conozco presidentas que han ejercido este papel durante 30 años. Es importante que analicemos esto y entender por qué permanecen.”

    -Tal parece que asumen a conciencia el compromiso de servir a la comunidad.

    - “El papel de presidenta es un papel dentro del cual las mujeres transgreden las reglas del género y por lo tanto realmente pocas pueden hacerlo, pero quienes lo hacen tienen una gran conciencia de que están haciendo un bien a las demás y, en consecuencia las demás piensan que la tienen que respetar. De tal forma que podemos decir que las mujeres revitalizan de manera inconsciente el modelo de jefe maya dispuesto a servir siempre”.

    -Es interesante que mencione la necesidad de alfabetizar a las mujeres aparte de que reciban capacitación técnica en el bordado.

    - “Es muy importante que se le dé peso a la capacitación técnica, pero pienso que todas las mujeres deben de hablar español (y no sólo maya) porque si no, las socias dependen de las pocas que saben lengua maya y español. Esta propuesta puede ser criticada a partir del temor de se pierda la lengua maya, pero yo creo que esto no pasaría porque estas mujeres ya son adultas y han sido socializadas en maya y, en segundo lugar, las mujeres aprenderían español para referirse a cosas de su comunidad.”

    -Después de estar 15 años haciendo trabajo de campo en Yucatán, qué es lo que más le llama la atención de los pueblos mayas.

    - “Que todo está cambiando. La tierra ya no es el elemento principal dentro del cual se define el campesino. Pienso que va a haber una redefinición de lo que es ser maya, y en esto las maquiladoras y el turismo son factores importantes, así también el bordado comercial entra como un elemento de cambio social.”

    -¿Está de acuerdo en que se aplique el término maya en referencia a la comunidad campesina de Yucatán?

    - “El término maya no lo usan los propios mayas. Puede ser que se esté construyendo una identidad maya, y el bordado maya está participando de esa construcción, pero el turismo también está participando de esta construcción. Quizá a futuro la gente se empiece a sentir maya. No sabemos”.

    -¿Cómo se autodefinen?

    - “Como gente de su pueblo, gente de Yucatán o mexicanos. Digamos que la territorialidad es lo que genera identidad, pero al mismo tiempo la ocupación, la clase social o el hecho mismo de ser pobre. Muchos dicen somos pobres y se definen así. Aparte de esto, hay todo un movimiento de concientización de los derechos de los indígenas, y muchos se definen en tanto si son o no indígenas. La identidad está muy fragmentada.”

    -¿Las mujeres bordadoras tienen una actitud feminista?

    - “No podría asegurarlo. Se definen en tanto que mujer y eso ya es importante, y como bordadoras en tanto que toman el espacio social, por eso a mí no me da miedo hablar de que son feministas. Ellas reconocen que juegan el papel de hombre y mujer y que tienen que ser jefes de familia. Usan estos términos, prueba de que tienen conciencia de que toman el espacio social.”

    Para terminar, Nadal, autora del libro Les mayas de l´oublie (Las mayas en el olvido. Género y poder: los límites del desarrollo rural en Yucatán, 2001), que aún no se edita en español, reconoció que le ha impactado mucho ver mujeres que trabajan sin tener remuneración con tal de, por ejemplo, no dejar la cooperativa que han creado. Esa idea de resistencia me parece muy fuerte, y además las mujeres se mueven mucho. Tenemos que cambiar la idea de la mujer pasiva. Ellas siempre dicen que hay que moverse, apurarse y superarse.

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