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jueves 6 de septiembre del 2001

  • COLUMNA

  • El retorno de 63 familias a Chenalhó

    Yashgemel, Chenalhó, 6 de septiembre, 2001 Candelaria Rodríguez. Roselia Gutiérrez, indígena tzotzil, esta contenta pero temerosa. Ha salido poco de su casa, la cual intenta ordenar a pesar de que las paredes de madera y el techo de lamina amenazan con caerse por el abandono de casi cuatro años. Es su primer día en Yashgemel, en Chenalhó, luego del retorno junto con 62 familias más.

    Roselia apenas está reconociendo sus espacios --la cocina y el patio donde tenía a sus gallinas--. "Estoy contenta porque estoy es mi casa pero todavía tengo miedo por los paramilitares que siguen aquí y el gobierno no los ha detenido", dice Roselia mientras improvisa su cocina en una esquina de la casa.

    Domingo Gómez, esposo de Roselia, también se muestra contento pero preocupado, porque en la primera noche de su retorno les entro agua "porque el techo ya no sirve y aquí en el suelo se hace un río".

    Domingo tiene una parcela de café que este día comenzó a limpiar, pero pasará algún tiempo para cosechar y ganar algo de dinero con el que pueda comprar tablas y láminas que necesita para reparar su vivienda; pero eso, dice, es mejor que vivir en Xoyep de donde salieron y vivieron casi cuatro años como desplazados.

    "Allá no había terreno para sembrar, la comida era poca y estaba uno atenido a lo que le dieran, la leña empezó a faltar y esta casa es la mejor que la que tenía allá que era de plástico".

    En Yashgemel, Puebla y Chuchtic el día del retorno fue de trabajo intenso. Las familias que regresaron a su lugar de origen comenzaron a limpiar sus terrenos, los solares, a reconstruir las casas, improvisar cocinas, hacer letrinas; es una faena que les llevará al manos un mes.

    La Cruz Roja Mexicana e Internacional les continuará dando ayuda de alimentos y se espera que unos días más les entreguen tablones y laminas.

    Los retornados son 333 personas, de las cuales, la mitad son mujeres entre adultas y niñas; estas últimas no van a la escuela porque sus padres están a la expectativa de cómo se da la convivencia diaria con el grupo de priistas que los obligó a desplazarse el 24 de mayo de 1997. Son alrededor de 150 niños y niñas retornados que no tomaran clases.

    El director de la escuela de Yashgemel, Tomás Rodríguez, aseguró que la comunidad tomó el acuerdo de permitir que los niños y niñas retornados asistan a la escuela, pero advierte que de ser así, tendrá que pedir apoyo a la Secretaría de Educación de Chiapas para contratar más personal y para construir más aulas.

    En Yashgemel hay una aparente tranquilidad, los niños y niñas juegan en la cancha de basquetbol y la población está ocupada en sus actividades cotidianas.

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