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lunes 24 de septiembre del 2001

  • Desviarían inversiones a enfermedades menos “conflictivas”

  • Industria farmacéutica podría abandonar la investigación en SIDA

    México DF, 24 de septiembre, 2001 (Silvia Magally CIMAC).- El debate entre quienes dan preferencia al derecho de los países pobres a conseguir fármacos anti-VIH que cambien el curso de la pandemia también en el mundo en desarrollo y quienes temen que una relajación de las leyes internacionales sobre patentes equivalga a hipotecar la continuidad de la investigación en SIDA lleva ya algún tiempo encendido, sobre todo entre los activistas de los Estados Unidos.

    Para añadir leña a la controversia, los líderes de la gran industria farmacéutica, reunidos el pasado miércoles con los representantes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para hablar de la posibilidad de modificar las leyes sobre patentes recogidas en TRIPS, --tratado internacional que regula la vigencia de la propiedad intelectual--advierten que la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos anti-SIDA podría agotarse de permitirse esos cambios.

    Según el doctor Rolf Krebs, presidente del gigante farmacéutico alemán Boehringer Ingelheim, así como de la Federación Independiente de Asociaciones de Fabricantes Farmacéuticos (IFPMA por sus siglas en inglés), “la flexibilización de TRIPS podría tener consecuencias desastrosas para la continuidad de la inversión en investigación y desarrollo en SIDA”.

    Por su parte, el director general de la IFPMA indicó que si el retorno de las inversiones se creyera amenazado, los dueños del dinero insistirán en que las grandes compañías se concentren en otras enfermedades menos conflictivas, como por ejemplo el cáncer.

    Mientras tanto, los más destacados defensores de la flexibilización de TRIPS insisten en que el error de este instrumento es obligar a todos los países, tanto ricos como pobres, a respetar esos 20 años de vigencia de las patentes, lo que impide producir fármacos vitales para millones de personas en los países pobres.

    Al parecer, el número de nuevos y mejores agentes anti-VIH en desarrollo ya disminuyó durante los últimos tres años, lo que algunos analistas relacionan con las campañas internacionales por el acceso universal a fármacos anti-VIH, que parecen haber dañado notablemente la imagen pública de la gran industria farmacéutica.

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