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miércoles 21 de abril de 1999 | ||
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México, DF., 21 de abril , 1999 (Sonia del Valle/CIMAC).- Feministas e integrantes de organizaciones no gubernamentales de mujeres coinciden en señalar que el servicio militar obligatorio para mujeres no equivale a decir que en este país hay equidad entre los hombres y las mujeres. La reacción es de rechazo. Claudia Cruz, de la comisión de enlace de la Asamblea Nacional de Mujeres, afirmó que la equidad se debe buscar en el terreno social y en el reconocimiento de los derechos de las mujeres como diferentes a los hombres y no poniendo a las mujeres a realizar una labor social comunitaria que, además han efectuado por años, aduciendo una propuesta de igualdad. Reglamentar el servicio militar obligatorio en su modalidad de servicio social comunitario para mujeres es en sí misma una propuesta profundamente discriminatoria y contradictoria si lo que se busca es que hombres y mujeres puedan participar en igualdad de condiciones, porque deja a los varones las actividades bélicas y a las mujeres las actividades sociales y comunitarias, como la alfabetización o el trabajo social en los centros de salud. La iniciativa fue presentada por el diputado José Armando Jasso del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) en diciembre pasado. Fue turnada a la Comisión de Defensa Nacional, la cual está por presentar el Dictamen de decreto en estos días y según fuentes allegadas a la comisión hay consenso entre los partidos para que se apruebe en el pleno de la Cámara de Diputados. La iniciativa propone adicionar y reformar el artículo 15 de la Ley del Servicio Militar para que las mujeres presten servicio social comunitario durante un periodo de 12 semanas, cubriendo seis horas por semana, al término de las cuales quedará liberada su cartilla de identidad. La Secretaría de la Defensa Nacional sería la encargada de verificar el cumplimiento obligatorio de este servicio. El servicio social comunitario consistirá en desempeñar laborales que el municipio o el estado determinen de acuerdo con sus necesidades específicas y con las capacidades y nivel educativo de los individuos. Esta iniciativa ha generado una reacción en contra fundamentalmente por tratarse de una propuesta que tiene carácter militar. En este sentido la presidenta de la agrupación política Mujeres y Punto, Laura Carrera, opina que debe crearse una instancia, no militar, sino educativa que promueva la participación para el desarrollo comunitario de hombres y de mujeres. Coincidente Cecilia Loría, presidenta nacional de la agrupación política nacional Causa Ciudadana, mencionó que la propuesta confunde el servicio militar con el servicio social y le quita a este último la obligatoriedad legal del tener una remuneración por el servicio prestado. Asegura que más que una obligatoriedad para las y los jóvenes se debe promover y fomentar su participación. En tanto, la académica feminista Gloria Careaga, del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se manifestó no solo en contra de la propuesta del servicio militar nacional para las mujeres, sino a favor de eliminar el de los hombres. Manifestó que se gasta mucho dinero en preparar a los varones para tener una reserva que no funciona en un país que no entra en conflicto con ningún otro. Asimismo la investigadora universitaria aseguró que si se busca que las mujeres hagan un servicio social comunitario en lugar de inventar uno nuevo, se debe reglamentar el que actualmente se presta en las instituciones educativas, que entre otras cosas, elimina las diferencias de género porque depende de las habilidades profesionales y no de las diferencias sexuales.
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