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miércoles 24 de noviembre de 1999 | ||
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JUAN DOLIO, República Dominicana, NOV 23, 1999
(Sonia del
Valle, enviada /CIMAC).-
Las delegaciones del Caribe inglés y
francés acusaron a la comisión organizadora del VIII Encuentro
Feminista Latinoamericano y del Caribe del racismo
cultural porque el único idioma del encuentro ha sido el español.Frente a un auditorio lleno al tope por más de mil mujeres, en su mayoría de habla hispana, el grupo de mujeres negras del Caribe francés tomo el micrófono, pidió una traductora y dijo que hablaría en francés como "una forma de protesta política". "Nos resistimos a perder nuestra identidad y autonomía y rechazamos privar al feminismo de la riqueza y la identidad caribeña", menciono, Daniele Magloire, de la organización En Fofanm de Haití, al hablar de las sutiles formas de exclusión por no haberse previsto por parte de la comisión organizadora la traducción simultánea al inglés y al francés, haciendo del español el único idioma del Encuentro. Dijo que la solidaridad necesita de comunicación, por lo que la exclusión de la que han sido objeto representa una forma de racismo cultural, que desean que en el futuro se subsane, porque las delegaciones de ocho países caribeños no han podido participar en igualdad de condiciones con las delegaciones de habla hispana. En el fondo, desde el inicio del Encuentro hubo una declaración de la delegación de Haití que busca la solidaridad con las militantes feministas de la región latinoamericana, porque desde octubre de este año el gobierno de la República Dominicana aplica una política antimigratoria en contra de las y los haitianos, con la consecuente violación a sus derechos humanos fundamentales. Al terminar de hablar Maglorie, tomo la palabra a título personal una integrante de la comisión organizadora, Aura Martínez, quien dijo que "hicieron todo lo posible por conseguir traductoras solo que no las consiguieron salvo una para el inglés y tres para el francés". Esto causó el enojo de las caribeñas, quienes decidieron salirse de la plenaria. Como respuesta, las feministas hispanas comenzaron a aplaudir, les pedían que no se fueran y luego de que la comisión organizadora les ofreció una disculpa, la delegación caribeña regreso a la sala. “No queríamos polemizar con el grupo. Queríamos sensibilizarlas sobre un problema que se vuelve cada día mas grave. Debemos trabajar en otra dirección porque la cuestión lingüística es una opción y no podemos obviarla, es una opción política”, dijo una de las afectadas. Finalizó diciendo que las identidades son importantes pero también nos pueden destruir por lo que las militantes feministas deben permanecer vigilantes a cualquier forma de exclusión.
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