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martes 30 de noviembre de 1999 | ||
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México, DF., NOV 30, 1999
(Silvia Magally/CIMAC).-
Para
evitar el abuso sexual de los menores en los planteles escolares, es
urgente que el sistema educativo cree los mecanismos para
detectar sospechosos de conductas sexuales anormales y detectar
rasgos de personalidad que muestren alguna patología entre el
personal que labora en ellos.Lo anterior lo expreso la directora del Programa de Atención Terapeútica a menores agredidas sexualmente del Instituto de Educación Básica de Morelos, Rosario Sandoval , al participar en el foro un Malestar silenciado, agresión sexual a la Infancia. La especialista, -quien atiende a cuatro menores de los más de 20 que fueron abusados sexualmente en la escuela Oakwood, ahora Miraflores, del estado de Morelos- exigió que el sistema educativo cree los mecanismos necesaria para detectar sospechosos de conductas sexuales anormales y rasgos de personalidad entre el personal que labore en las centros educativos del país, para evitar abusos sexuales en los menores de estos planteles. Consideró que en el ámbito educativo debe atenderse la agresión sexual y al inicio de cada ciclo escolar realizar exámenes de selección al personal docente y administrativo para detectar perfiles de agresión, paidofilia y homosexualidad. Explicó pues en el caso específico del estado de Morelos, se han detectado empleados y empleadas con trastornos sexuales que han incurrido en delitos este tipo de delitos, como es el caso del Colegio Oakwood. La especialista señaló que los personas más vulnerables son los pequeños de nivel preescolar como lo demuestra el recientemente caso del Colegio Oakwood, los indígenas, los menores de nivel primaria, secundaria y atención especial. Desde el punto de vista jurídico, agregó, no existe ningún apartado para la evaluación de la salud mental de los trabajadores del los sistemas educativos y la legislación federal sólo reglamenta el estado de embriaguez, y no hay nada sobre las agresiones sexuales como el hostigamiento. Se pronunció por que los padres de familia reciban orientación para denunciar los casos de abuso sexual que se lleguen a presentar. En relación a las autoridades exigió romper con la complicidad en aquellos casos que se sospeche que existe algún tipo de abuso sexual. En relación al caso del Colegio Oakwood, dijo esperar que a final de año los dos procesados, los conserjes: Juan Carlos García y Florencio Vázquez, sean sentenciados. Explicó que de los ocho niños que habían presentado denuncia sólo permanecen cuatro en el proceso, los otros por el hartazgo de la falta de justicia incluso se cambiaron de localidad. Por su parte María del Carmen Sánchez, de la Red Nacional de la Prevención de la Violencia Sexual hacia la Infancia, quien durante el foro recolectó firmas para apoyar el caso de Morelos, señaló que en una investigación realizada en 1995 en 35 escuelas primarias en 17 por ciento de ellas se presentaron casos de violencia sexual. Por ejemplo dijo, entre los menores de sexto y primer grado, así como entre los maestros y el personal administrativos a través de dibujos se revelaron abusos sexuales. Finalmente la especialista consideró que el magisterio no está preparado para enfrentar esta problemática por lo que se vuelven cómplices pasivos ya que se trata de un malestar silenciado.
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