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semana del 28 de marzo al 3 de abril del 2000 | ||
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México DF, MAR, 2000
(Sonia del Valle/CIMAC).-
Cinco años
después de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, el cuerpo
femenino, el poder, su autonomía y el reconocimiento de la
diversidad siguen siendo materia de disputa y rechazo por parte de
quienes ven mermado por ello su poder y hegemonía y quieren
controlar a la mitad de la población, bajo el argumento de la familia
y la maternidad como dones divinos y naturales de las mujeres.Por primera vez actitudes consideradas como fascistas y de intolerancia radical, por delegadas e integrantes de Organizaciones no Gubernamentales (ONG), se expresaron en la sede de Naciones Unidas para intentar que el derecho a decidir de las mujeres sobre su sexualidad y el reconocimiento de la diversidad, incluida la orientación sexual, fueran eliminados de las negociaciones en la Conferencia Preparatoria sobre Pekín+5 (Prepcom), que se llevó a cabo del 3 al 17 de marzo en Nueva York. Ello provocó que el bloque de la Unión Europea, junto con México, Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Estados Unidos y Linchenstein, denunciaran en la plenaria final de la Prepcom, a las ONG, ligadas a la Iglesia católica, por intolerantes y antidemocráticas, fascistas y beligerantes, precisamente en la sede de las Naciones Unidas, fundada hace 50 años a raíz de los actos de los alemanes nazis, después de la Segunda Guerra Mundial. Los 10 grupos más grandes de Estados Unidos y Canadá, autodenominados provida o del movimiento de la familia, con estatutos consultivos en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (Ecosoc por sus siglas en inglés), acreditaron a 350 personas que fueron llegando poco a poco a la sede del organismo internacional durante los primeros siete días de la Conferencia Preparatoria. Jóvenes, en su mayoría, hombres vestidos de traje y corbata, mujeres adultas, “orgullosamente madres y amas de casa”, así como frailes franciscanos se dividieron el trabajo para intentar quitar de la Plataforma de Acción Mundial (PAM), firmada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Pekín, China en 1995, todas las referencias sobre derechos sexuales y reproductivos; el acuerdo de revisar las leyes relativas al aborto en los países; promover el trabajo equitativo de los hombres y las mujeres en el hogar; el reconocimiento de la diversidad de las mujeres, incluida la orientación sexual y las medidas temporales para impulsar una mayor participación política de las mujeres. Bajo la consigna de que “la PAM atenta contra los valores familiares”, los activistas, además de portar durante toda la conferencia botones rojos y azules que hacían referencia a la maternidad y a la familia, respectivamente; editar el periódico Vivant “Noticias de Pro-Familia en las Naciones Unidas”; hacer una conferencia de prensa para apoyar a la Santa Sede y acusar a la organización internacional Católicas por el Derecho a Decidir de ser promotora de una campaña anticatólica y proabortista en contra del Vaticano; se enfrentaron directamente contra quienes piensan distinto a sus posturas conservadoras. Las mujeres y los hombres jóvenes, menores de 25 años, de la Alianza Mundial de la Juventud, 90 por ciento norteamericanos, trataron de impedir que el grupo de presión política -denominado en lenguaje de Naciones Unidas como caucus- pudiera funcionar y llegar a acuerdos de negociación política con las delegaciones oficiales, a tal grado que tuvieron que dividirse desde los primeros días de la Conferencia Preparatoria. Hostigaron a las jóvenes que se dieron cita en la Prepcom, tomándoles fotografías, rodeándolas y gritándoles que “no hablaran por la juventud mundial porque hay millones de jóvenes que prefieren la castidad, antes de tener relaciones sexuales”. Una vez que llegaron los frailes franciscanos, el lunes 13, vestidos con su hábito, éstos se dedicaron junto con las mujeres adultas mayores profamilia, a rodear a los grupos de mujeres que denominan como “feministas radicales”, y con rosario en mano, rezando, les rociaban agua bendita. Otros se incorporaron a los grupos de presión política de salud, de la región latinoamericana y el de las lesbianas, en este último la actitud de los ultraderechistas y fudamentalistas fue de hostigamiento y enfrentamiento directo. Todas las participantes fueron filmadas y fotografiadas, además de robarse las listas de registro, donde se ponía el nombre, la organización a la que pertenecen y los correos electrónicos de cada una. A pesar de que la Asamblea General de Naciones Unidas había acordado que ninguno de los acuerdos contenidos en la PAM se abriría a la negociación, los grupos conservadores, identificados por muchas de las activistas de los Estados Unidos, como los responsables de asesinar a los médicos que practican abortos y poner bombas en las clínicas donde éstos se realizan, intentaron por todos los medios eliminar del documento los consensos mundiales relativos a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, entre otros. Por otro lado, su estrategia de negociación con los gobiernos se dirigió fundamentalmente a los países que integran el Grupo de los 77 (G77), donde están los países latinoamericanos --con excepción de México--, los árabes y los africanos. Durante las sesiones cerradas de los grupos informales de trabajo --se formaron dos, el primero para analizar los capítulos uno, dos y tres y el segundo para analizar el capítulo cuatro-- entregaban sus propuestas a cada una de las personas que integraban las delegaciones oficiales. Su principal demanda fue borrar del documento “Nuevas Medidas e Iniciativas para Aplicar la Declaración y la PAM de Pekín”, todas las referencias sobre derechos sexuales y reproductivos y cambiarlos por los derechos humanos y de la familia; así como eliminar la propuesta de las responsabilidades paternas en el cuidado de las y los hijos y del trabajo en el hogar bajo el argumento de que millones de mujeres “están orgullosas de sacrificar sus vidas y carreras profesionales por el cuidado de los hijos y la familia”. Pidieron que los gobiernos destinaran recursos económicos para acabar con la malaria y la tuberculosis, antes de destinarlos a los servicios de salud reproductiva, cuya definición en Naciones Unidas va más allá de los servicios de planificación familiar, incluye un concepto integral de salud de las personas durante todo el ciclo de vida. Otro de sus objetivos fue eliminar la demanda del establecimiento de las acciones afirmativas --medidas temporales para que las mujeres accedan a los puestos de dirección en las empresas, en los partidos políticos, en los cargos de representación popular y en el gobierno-. porque, afirmaron en el periódico “Vivant”, que las mujeres saben que cualquier empleo que se les es dado, es un empleo menos para los hombres y con esto las madres pierden. La Conferencia Preparatoria sobre Pekín+5 tenía el mandato de la Asamblea General, a través de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés) de revisar los avances, obstáculos y proponer acciones e iniciativas futuras, a fin de lograr la completa aplicación de la Plataforma de Acción Mundial (PAM), signada por 186 países, cinco años atrás en Pekín, China. Al término de la Prepcom, la dilación en las negociaciones dentro del G77, impidió que se avanzara en la revisión del documento y se tuviera que acordar dos fechas intermedias --20 de abril y el 8,9,11 de mayo-- para concluir las negociaciones y poder llegar con un consenso a la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, denominada “La Mujer en año 2000: Equidad entre los Géneros, Desarrollo y Paz en el siglo XXI”.
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