semana del 2 al 8 de mayo del 2000

  • Deben ser eliminados los obstáculos para la lactancia natural

  • Por falta de recursos económicos las madres mantienen el lema “amamantar es amar”

    México DF, MAYO, 2000 (Miriam Ruiz/CIMAC).- A pesar de que hace 10 años el gobierno mexicano reconociera la importancia de la lactancia materna para la infancia y las necesidades de las mujeres para llevar con éxito esta tarea, hoy son las propias mujeres quienes heroicamente mantienen a flote el lema de “amamantar es amar”, debido a la falta de recursos económicos y la poca difusión al respecto.

    La Declaración de Inoccenti para la Protección, Promoción y Apoyo a la Lactancia Natural, apoyada por las Naciones Unidas, a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), fue signada por México en la ciudad de Florencia, Italia, el primero de agosto de 1990.

    Al hacerlo, México no solamente reconoció los beneficios nutritivos únicos de la leche materna para recién nacidos o para la salud de las mujeres que lactan en relación con menores tasas de cáncer mamario y cérvico-uterino, también acordó que “todas las mujeres deberían contar con todas las facilidades necesarias para la lactancia exclusiva” y que “los obstáculos para la lactancia natural dentro de los sistemas de salud, el lugar de trabajo y la comunidad deben ser eliminados”.

    En la gigantesca tarea de promoción de una práctica cultural como ésta, han fallado los recursos para el Programa Hospital Amigo del Niño y de la Madre, así como la voluntad política nacional para apoyar, o siquiera mirar, a las madres que desean amamantar.

    En 1976 recibían lecha materna y fórmula 80.3 por ciento de la infancia en el país, durante cerca de tres meses, mientras que hoy las cifras oficiales muestran que 88.62 por ciento inicia la lactancia, y la duración promedio es de 8.22 meses, explicó en entrevista el doctor Armando Montaño, responsable del Programa Hospital Amigo del Niño y de la Madre del área ginecobstetricia del Hospital General, dependencia de la Secretaría de Salud que atiende al mayor número de personas sin seguridad social.

    Uno de los objetivos que consiguió el programa en este hospital es iniciar la lactancia en las primeras 24 horas, acción que la OMS y Unicef consideran fundamental para establecer una lactancia exitosa. El Hospital General, que atiende a un alto porcentaje de mujeres pobres de áreas suburbanas y otras que vienen desde Guerrero o la Sierra Norte de Puebla, practica el alojamiento conjunto de madres y bebés sanos y la eliminación de alimentación artificial.

    Sin embargo, una vez que salen del hospital, explica el doctor Montaño, sería imposible darles seguimiento a las madres que encuentran obstáculos sociales y culturales, aunados a una información escasa sobre la lactancia, si se toma en cuenta que al Hospital General solamente regresan a su cita de postparto 40 por ciento de las mujeres que allí paren.

    A las que regresan, el hospital les ofrece una plática de grupo de apoyo, a madres, padres y suegras, donde se detectan los primeros problemas como las comunes grietas en los pezones o mastitis (inflamación de las mamas), así como casos difíciles como paladar hendido, amamantamiento de gemelos o por madres diabéticas. Estos casos son turnados a la Clínica de Lactancia de la institución.

    El Programa Hospital Amigo del Niño y del Madre, que actualmente ha certificado y recertificado anualmente a un total de más de 690 hospitales públicos y tres privados en el país tiene el objetivo, consignado por la Dirección General de Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud, de recuperar la lactancia natural, eliminar barreras y crear condiciones propicias para establecer la lactancia como único alimento durante los primeros seis meses de vida.

    Los 10 pasos hacia una feliz lactancia natural, --documento base de Unicef retomado por el Hospital Amigo-- son redactar una política para instalar el programa, capacitar a todo el personal de salud, informar a las embarazadas sobre los beneficios de amamantar, ayudar a las madres a iniciar este proceso dentro de la media hora siguiente al parto, técnicas, facilitar alojamiento conjunto, lactancia a libre demanda, sin chupones o biberones y como paso 10, fomentar los grupos de apoyo fuera del hospital.

    A estos, el Comité Nacional de Lactancia Materna, con representación de todas las instituciones de salud, agregó 18 acciones más: control prenatal y detección de embarazo de alto riesgo, atención al parto, aborto y puerperio, reanimación del recién nacido, detección de hipotiroidismo congénito en el bebé y cáncer cérvico-uterino a la madre, vacunación completa, vigilancia del desarrollo del menor de cinco años y atención a la salud adolescente.

    Además hay pláticas sobre nutrición, prevención y manejo de diarreas, infecciones respiratorias, promoción de la planificación familiar.

    Armando Montaño, explica que de acuerdo con los procedimientos, completar todas las acciones le implican a los hospitales trabajo extra y recursos para comprar vacunas, como la antitetánica, aunque son una oportunidad para la educación de la salud cuando las mujeres se acercan a un centro hospitalario.

    A pesar de que uno de los beneficios que ofrece el programa Hospital Amigo a las instituciones es la disminución de costos de operación, el dinero ahorrado no se reinvierte en el programa. En el Hospital General este programa no genera recursos, explica el doctor Montaño, no hay cuotas de recuperación y no cuenta con apoyos externos.

    Antes, la Secretaría de Salud y Unicef desembolsaban recursos para campañas masivas de promoción de la lactancia y desarrollo de protocolos de investigación sobre el tema. Actualmente, Unicef se aboca a recertificar hospitales y los gastos de capacitación del personal en los centros regionales que para tal efecto se crearon, corren a cargo de cada institución.

    ¿QUERER ES PODER?

    Nacida en una comunidad indígena de Guerrero y lejos del interés de cualquier institución pública, Ale hace malabares entre su jornada como trabajadora doméstica en la ciudad de México, sus tres hijas mayores, su anciano compañero y su último bebé. ¿Cómo resolvió la alimentación del recién nacido? “Dos medidas de leche de la ‘Conasupo’ y otras dos de té de yerbabuena. Nunca se me enfermó.”, afirma.

    Las trabajadoras que cuentan con seguridad social tienen por ley una dotación de fórmula, de acuerdo con la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Asimismo, cuentan con dos medias horas --en intervalos-- a lo largo de su jornada para amamantar a sus bebés durante los primeros seis meses, según la Ley Federal del Trabajo.

    Son medidas insuficientes, coinciden varias madres asalariadas en entrevista: “Las distancias en esta ciudad son enormes y es casi imposible llevar a nuestros bebés al lugar de trabajo. La ley es clara en ese sentido”, explica la secretaria de Equidad y Género de la Federación de Sindicatos Bancarios, Inés González, y “negociar entrar una hora antes o después no ha funcionado”.

    La dotación de fórmula también es insuficiente: si el IMSS da tres latas y la familia compra otras tres latas en un mes con un costo total de 126 pesos mensuales, ya es un gasto extra, explica Beatriz Caballero, asistente en una empresa papelera.

    Y si los costos pueden dejarse sentir en una familia urbana de clase media, en muchos otros pueden ser impagables, como en algunos estratos rurales, donde la promoción de la lactancia tampoco es un caso cerrado.

    Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública sobre lactancia en 222 comunidades rurales mexicanas encontró, tras encuestar a cinco mil 409 madres con menores de un año, que la práctica de amamantar está más arraigada en las zonas centro y sur (con 89.4 y 93.3 por ciento de niños que inicia la lactancia, respectivamente) que en la zona norte del país con 75.8 por ciento.

    Concluyó que cuando la mujer era la jefa de familia, había un riesgo 2.4 veces mayor de abandono de la lactancia que cuando no lo era. También observaron que la falta de apoyos hacia la madre que lacta se asocia con la disminución o abandono de la práctica. Además otro factor importante es el apoyo decidido desde los servicios de salud.

    El fenómeno de abandono temprano de la lactancia guarda patrones similares en todas las zonas urbanas de países en vías en desarrollo, anota otro estudio publicado por el INSP y realizado en la ciudad fronteriza de Tijuana.

    ¿Y LUEGO?

    Quizá es cierto que se ha dado un paso en 10 años. Muchas mujeres desean amamantar y en los hospitales públicos una mayoría inicia con éxito la lactancia. La Dirección General de Salud Reproductiva reporta que en ninguna unidad de segundo nivel, es decir, un hospital sin especialización, existen cuneros y las diarreas infantiles, con su consecuente morbimortalidad han disminuido.

    El compromiso firmado por México, sin embargo, fue más amplio. Unicef hace un llamado a empresas y sindicatos para que favorezcan la lactancia materna a través de permisos de maternidad adecuados, además de disponer de guarderías en los centros de trabajo, tras reiterar que la leche materna es el mejor alimento entre los cuatro y seis meses de edad.

    Una solución viable, según el Comité de mujeres sindicalistas para la Defensa del Convenio 103 de la OIT sobre maternidad, podría ser la modificación a la ley en el que las medias horas de lactancia se sumaran para ampliar la licencia de maternidad por una semana más.

    Además de mejores condiciones de trabajo para las mujeres, las autoridades de salud reconocen la importancia de un buen seguimiento después del parto a través de las unidades de atención primaria, es decir, clínicas, donde hasta hoy sigue sin darse una capacitación y sensibilización al personal.

    El apoyo a las madres resulta efectivo, pero requiere de recursos económicos. El Centro de Educación para el Parto (Cepapar), al sur de la ciudad, al que acuden mujeres de clase media, profesionistas en su mayoría y que tienen a su primer hijo después de los 30 años, según menciona su directora Mireille Stoppen, señala que las mujeres reciben información antes del parto y asistencia telefónica y personal cuando nace la hija o hijo.

    Mireille Stoppen y Laura Mandoki, ambas consultoras de lactancia profesionales, informaron que cerca de 70 por ciento de las asistentes practica la lactancia y más de 50 por ciento retorna a trabajar. Los casos especiales se atienden a través de la clínica de lactancia de Cepapar y próximamente esperan abrir un grupo de apoyo voluntario en la delegación Alvaro Obregón.

    Quizá, antes de dar cualquier otro paso, o aumentar la lista, valga la pena preguntarles a las madres, a las mujeres qué es lo que necesitan. Tal es el planteamiento de tres licenciadas en Nutrición, Sara Elena Pérez-Gil, Fabiola Rueda y Silvia Diez, en un estudio de dos zonas rurales en el país y que fuera publicado por el Instituto de Salud Pública. Más allá de la biología, dicen, es necesario tomar en cuenta la subjetividad de las madres, de su experiencia.

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