semana del 2 al 8 de mayo del 2000


  • El mercado negro, una salida para conseguir medicamentos contra el Sida

    Tertulia / Richard Stern* Lorena, una mujer nicaragüense de 37 años de edad, forma parte de una nueva clase de traficantes de drogas. Ella viaja en los autobuses centroamericanos para conseguir medicamentos contra el Sida en el mercado negro que ha surgido como resultado de la crisis en torno a la provisión de éstos para las personas afectadas por la enfermedad.

    A principios de abril, Lorena estuvo en Costa Rica, en busca de medicamentos que las personas que viven con Sida (PVS) estén dispuestos a vender por tener un suministro adicional de algún medicamento que ya no estén utilizando o simplemente por tener necesidad del dinero.

    En una reunión con ella, Lorena fue totalmente abierta, quería saber si yo conocía a alguien que pudiera tener Crixivan, Videx o AZT, medicamentos antirretrovirales que están en su lista de compras para este viaje.

    Me contó su historia. A su esposo, dueño de una abarrotería, se le diagnosticó VIH hace siete años y no ha trabajado desde 1997. Ella era ama de casa y nunca había escuchado sobre el Sida, hasta que él le reveló su diagnóstico cuando empezó a enfermar.

    También ella tuvo un resultado positivo y ha padecido algunas infecciones relacionadas con el Sida. Pero sus dos hijos, ambos adolescentes, no tienen la infección. Su esposo recibe los antirretrovirales dependiendo de la disponibilidad de éstos y ella sabe que eso no es bueno. Ni él ni ella conocen su carga viral.

    De regreso en Managua, la capital nicaragüense, distribuirá los medicamentos que haya podido comprar en Costa Rica. después se dirigirá a Guatemala, un viaje de 18 horas en autobús, hacia el norte. Ahí, el desigual sistema de salud generó un lucrativo mercado negro de medicamentos antirretrovirales, los cuales son vendidos abiertamente afuera de la clínica de Sida del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

    Alrededor de 400, de las tres mil personas que viven con Sida, que están afiliadas al IGSS reciben gratuitamente sus medicamentos a través del Instituto. Pero algunas de estas 400 personas pueden tener otras fuentes de medicamentos y para conseguir dinero están dispuestas a vender píldoras duplicadas a otras personas desesperadas por obtenerlas a precios de mercado negro. Otras simplemente sopesan los pros y los contras de medicamentos que salvan vidas o cuentan con un ingreso para necesidades adicionales que son consideradas igualmente urgentes.

    Lorena se gana la vida y también es capaz de obtener medicamentos para ella y para su esposo realizando estos arduos viajes por toda Centroamérica. Ella colecta dinero de un pequeño grupo de nicaragüenses que desesperadamente tratan de obtener antirretrovirales, y luego negocia con los vendedores que encuentra en su extensa red de contactos con PVS en toda la región.

    "Nadie de nosotros puede darse el lujo de comprarles a las compañías farmacéuticas", dice, "pero si podemos comprar de otros pacientes, pagamos menos de la mitad de lo que las compañías están cobrando".

    Lorena pasa cerca de la mitad de su tiempo en Managua y la otra mitad en sus viajes, quedándose en hoteles de dos dólares por noche a lo largo de las rutas de transporte.

    ¿Siente ella que está haciendo algo incorrecto al pasar las fronteras con medicamentos para los cuales no tiene recetas? "¿Cómo puedo sentirme mal por lo que hago?" dice. "Esta es nuestra única opción para vivir”.

    Hay un proverbio que dice “no juzgues, para que no te juzguen”. Que juzguen a los dueños de las compañías de drogas (sic) antes de que me juzguen a mí", agrega, su voz temblorosa de amargura. "Tenemos dos hijos. Si morimos, ellos van a estar en la calle".

    A las PVS en Guatemala les preocupa el creciente mercado negro en su país.. "Esto debe parar. La gente siempre me está llamando para tratar de vender medicamentos", dijo el director de una ONG durante una visita a Guatemala en febrero. Pero él reconoce que este mercado negro probablemente continuará en tanto algunas personas tengan acceso a medicamentos costosos y otras estén completamente fuera del sistema de cuidados de salud. En Guatemala, el ingreso per capita es de 250 dólares mensuales y una terapia antirretroviral combinada costaría entre 650 y 800 dólares por mes.

    En Costa Rica, el sistema de atención a PVS no es tan preocupante, ya que casi el 100 por ciento de la población está cubierto por un seguro médico estatal que paga por los medicamentos. Pero en Guatemala, como en Panamá y varias otras naciones latinoamericanas, sólo ciertas porciones de la población, generalmente entre el 15 y el 40 por ciento, son cubiertas por tal seguro, lo que genera la natural tendencia de que exista un mercado negro.

    Guillermo Murillo es un activista del Sida y una de las primeras PVS que reveló públicamente su condición en la región. "El costo de estos medicamentos es desastroso para las personas pobres en Centroamérica", dice. "Aun en Costa Rica, los costos de la terapia triple nos colocan en una posición en la cual realmente no tenemos acceso a cambiar nuestro tratamiento si una combinación particular de medicamentos no funciona. Pero para personas como Lorena, es una pesadilla".

    El gobierno costarricense gasta actualmente cerca de siete millones de dólares por año para brindar la terapia antirretroviral a 900 pacientes. La mortalidad asociada al Sida ha disminuido en más del 70 por ciento desde 1997, cuando la terapia empezó a ser suministrada.


    *Richard Stern, Ph.D. es director de la Asociación de Derechos Humanos Agua Buena, que es apoyada enteramente por donaciones privadas.Correo-e: rastern@sol.racsa.co.cr

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