semana del 13 al 19 de junio del 2000

  • CAMPAÑA NACIONAL DEL DIA DEL PADRE

  • Por una paternidad para el nuevo milenio

    México DF, JUNIO, 2000 (Román González/CIMAC).- El nuevo milenio exige a los varones que son padres, mayor equidad, corresponsabilidad, ternura hacia su pareja, hijas e hijos. Se les demanda mayor cercanía, amor, comunicación, respeto y, sobre todo, conciencia de su paternidad.

    “La participación de los hombres en la construcción de una nueva paternidad no puede esperar ante los cambios que se viven. La figura paterna asociada a la presencia fugaz, discontinua del individuo, que aparentemente provee de seguridad y satisfactores materiales, está en crisis”, asegura Esperanza Reyes Carrión.

    La psicóloga y directora de Participación Ciudadana de la delegación Iztacalco, dice que “más que competir por una jefatura de hogar, tenemos que compartir una propuesta de convivencia en casa, en la que dejen de tenerse que venerar a los hombres que ‘ayudan’, porque no ejercen sus ‘privilegios’, porque llegan a hacerse cargo de ciertas actividades domésticas”.

    El próximo 18 de junio, en nuestro país, se festejará el Día del Padre, celebración que se basa en el consumo más que en la importancia de la figura paterna en la sociedad.

    Reyes Carrión explica que “el nuevo padre tendrá que ser educado asimilando que la ternura no es signo de debilidad, que la apertura emotiva no tiene que ser amenazante. El nuevo padre tiene que ser educado por un nuevo sistema que no refuerce el sexismo ni la violencia”.

    Para Juan Guillermo Figueroa Perea, profesor-investigador del Colegio de México, en el contexto actual es cada vez más difícil ejercer el modelo tradicional de padre. En su trabajo “Algunas propuestas para la construcción de nuevas paternidades” señala que la ausencia de los padres ha sido más evidente por las demandas feministas y por la de los hijos, especialmente cuando crecen.

    “Las personas en edad adulta hablamos de nuestro padre y de los recuerdos que tenemos. Muchas veces hablamos de su ausencia, su violencia y su autoritarismo, pero lo hacemos cuando los padres ya no están cerca como para que cambien y se relacionen de otra manera”, apunta.

    Además, indicó, lo hacemos en privado y no lo socializamos. Es rara la ocasión en que los hombres hablen de la soledad que sintieron respecto de sus padres. Con ello, agrega, avalamos que los modelos se sigan reproduciendo, que no se cuestionen y que no se propongan nuevas formas de relacionarse con las y los hijos.

    Al igual que Reyes Carrión, afirma que es necesario recuperar la ternura como un paradigma de convivencia, lo cual no sólo facilitará el desarrollo de un sentimiento de solidaridad con los hijos e hijas, sino replanteará la posibilidad de que los padres sean capaces de compartir y disfrutar sus sentimientos con sus seres más cercanos.

    Asimismo, asegura Figueroa Perea, una persona que no se puede desarrollar en un sentido de libertad, de disfrute y de corresponsabilidad, “está siendo rebajada en su capacidad como persona, y si un hombre, para relacionarse con una mujer, necesita violentar la relación, si tiene que humillar a la otra persona para pretender desarrollarse como tal, ello constituye una relación enajenante, que lo humilla a él también”.

    Por su parte, el Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias AC. (CORIAC), señala que actualmente hablar y defender los derechos de las mujeres, así como los derechos de los niños y niñas son asuntos prioritarios, pues los derechos humanos indican qué tratos están permitidos.

    Sin embargo, apuntan, muchos hombres siguen pensando que mujeres y hombres, madres y padres no son iguales, y usan la violencia para relacionarse con ellas, sus hijas e hijos.

    Por lo que definen que “podemos entender la paternidad como las distintas y enriquecedoras formas en las que los hombres se relacionan con sus hijas e hijos”.

    Aseguran que las permanentes crisis económicas en las últimas décadas, los problemas sociales y económicos afectan las relaciones familiares. Estos cambios sociales han transformado la vida cotidiana de las familias, pero muchos hombres que son padres no han podido revisar la forma en que se relacionan con su pareja, sus hijas e hijos.

    Héctor Frías Barrón, asesor de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados/as de la LVII Legislatura, señala que “aceptar nuestra cualidad reproductiva como hombres, es asumir nuestra participación directa en el proceso de cuidados y crianza de nuestros/as hijas/os”.

    Recordó que durante los últimos meses de la LVI Legislatura --1994-97--, fue presentada una iniciativa de Ley para adicionar un párrafo a la fracción V del Artículo 123, apartado A, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que pretendía elevar a rango constitucional el derecho de los varones a gozar de un permiso especial hasta de diez días por paternidad. Dicha iniciativa no prosperó.

    El asesor afirma que la propuesta para implantar en nuestro país una licencia por paternidad es apenas un pequeño paso a favor de la paternidad responsable, pero podría también ser vista como un gran avance en materia de la legislación en el caso de los varones.

    “Aun falta mucho por hacer en este campo, como equiparar la ley en cuanto protección de la paternidad al nivel de la maternidad. Falta por ejemplo introducir en la Ley Federal del Trabajo, una Licencia por Cuidados Paternos que permita a las parejas decidir quién de los dos se hace cargo de los menores de edad en caso de una enfermedad”, apunta el asesor.

    Así, la forma en que se aprende y se llega a ser padre, así como en la que se educa y convive con las hijas e hijos según su edad, nos demuestra que la paternidad no es una experiencia acabada o definida desde el principio, sino un proceso en el que los hombres se van construyendo desde que son hijos.

    > Informe Semanal