semana del 13 al 19 de junio del 2000

  • En nombre del Dios cristiano se cometen atropellos contra las mujeres

  • Ecos de Pekín+5

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUN 2000 (Thais Aguilar/ SEM/ CIMAC).- ¿Qué hace un Estado, que no una nación como ocurre con el Pueblo Palestino, por ejemplo, que no es una democracia y donde todos sus dirigentes de alto, medio y bajo nivel son sólo hombres que han hecho voto perpetuo de castidad, en una reunión mundial donde se revisan los avances y políticas de desarrollo de las mujeres?

    Esa fue la pregunta que muchísimas mujeres de todas partes del mundo, católicas o no, se hicieron ante los numerosos obstáculos y presiones que ejerció el Vaticano en la Asamblea General de Naciones Unidas: La Mujer en el año 2000: Igualdad entre los Géneros, Desarrollo y Paz en el Sigo XXI, que se realizó la semana pasada en esta ciudad, en la sede de Naciones Unidas.

    Por el apoyo de algunas delegaciones oficiales a las presiones del Vaticano se vivió, durante una semana, la dictadura de las minorías, debido a la modalidad de que los documentos y acuerdos se toman por consenso. Lo cual impidió llegar a acuerdos mínimos en materia de derechos sexuales y reproductivos y resolución de conflictos.

    Para Jack Freeman, director del periódico “The Earth Times”, y con larga trayectoria en la cobertura de las conferencias mundiales de la ONU, es imposible que el Vaticano admita la igualdad entre mujeres y hombres, puesto que su dogma se basa en la idea de que las mujeres son incapaces de tomar decisiones por sí mismas sobre sus propios cuerpos y vidas.

    En los pasillos de la sede de la ONU, la Liga Católica por la Religión y los Derechos Civiles difundió un comunicado donde su presidente, William A. Donohue, consideró al Vaticano como el "campeón de los derechos humanos de las mujeres" y explicó la definición de los líderes católicos sobre los derechos sexuales y reproductivos.

    Según esta agrupación, la sexualidad es materia de la ética y no de derechos humanos como plantean las Organizaciones no Gubernamentales de mujeres y las agrupaciones laicas en general.

    Organizaciones que cuestionaron las políticas intimidatorias del Vaticano como la red Católicas por el Derecho a Decidir de América Latina y el Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas de Estados Unidos, denuncian desde hace años las formas de control de la cúpula católica.

    La primera agrupación, liderada por mujeres católicas practicantes de todo el mundo, reiteradamente ha hablado sobre la influencia que ejerce el Vaticano en los gobiernos de los países mayoritariamente católicos, inmiscuyéndose en temas como la educación sexual en la educación pública, violentando con ello la libertad de culto y tratando de influir en políticas públicas sobre educación y salud en estados laicos.

    Las Católicas por el Derecho a Decidir dan cuenta de casos concretos de intromisión de la Iglesia católica en las cuestiones de Estado y gobierno. Por ejemplo, el gobierno de Brasil lanzó una campaña para la prevención del virus de inmuno deficiencia (VIH/Sida) y promovió el uso del condón, sin embargo, el cardenal Eugenio Sales, de Rio de Janeiro contraatacó la campaña y adujo que promovía la actividad sexual.

    Es por ello que desde el año pasado, las Católicas por el Derecho a Decidir han lanzado una campaña internacional para que las Naciones Unidas revisen el estatuto de observador permanente del Vaticano, pues no cumple con las especificaciones requeridas por la ONU para ser un Estado.

    Por otra parte, en 1996 el Vaticano lanzó una guía de "educación sexual" llamada "El verdadero significado de la sexualidad humana: guía para la educación dentro de la familia", la cual ataca los programas públicos de educación sexual de las escuelas y sostiene que son los padres y las madres quienes deben enseñar a sus hijos educación sexual.

    Además, hace un llamado al personal de enseñanza para que refuten el término de "sexo seguro" y condenen los métodos de anticonceptivos que no sean reconocidos por la Iglesia --sólo aceptan el método conocido como ritmo--, a pesar de las miles de muertes que provoca en el mundo el VIH/Sida.

    Adicionalmente, la guía católica aconseja a padres y madres no dar mucha información a sus hijas e hijos sobre "detalles íntimos del encuentro genital", e insisten en que se les dé un adoctrinamiento con base en los valores sexuales que impulsa la Iglesia católica.

    Por su parte, el Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP) de Estados Unidos, ha denunciado en diferentes foros internacionales la posición extremadamente conservadora del Vaticano respecto de las mujeres a quienes considera deben estar confinadas a la familia.

    "El trabajo de la mujer está en la casa y es la base de la felicidad de la raza humana", según una consulta hecha por el periódico “The Guardian” al Consejo Pontificio de la Familia en octubre del año pasado.

    Asimismo, el Papa Juan Pablo II ha dicho que el verdadero avance de las mujeres requiere el "reconocimiento de su valor como madre y el papel que tiene en la familia, en comparación con otros asuntos públicos y en otras profesiones".

    Empero, la no gubernamental Coalición por la Salud y los Derechos, que agrupa a 66 redes internacionales y a las ONG más activas en estos temas, preguntó en un editorial publicado en el “New York Times” la semana pasada, si los 189 países que firmaron la Plataforma de Acción Mundial de Pekín, estarán dispuestos a sostener ese visionario documento hasta la última de las sesiones de la Asamblea General, para asegurar todos los derechos humanos y la equidad de mujeres.

    La Coalición demandó a los gobiernos a que se defiendan de los ataques del Vaticano y a comprometerse con acciones concretas, a la vez que se deben preguntar si algún día tendrán las niñas iguales oportunidades de educación, capacitación y servicios, y las mujeres un adecuado cuidado de su salud, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, o tendrán que seguir ocurriendo 585 mil muertes maternas innecesariamente, por causa del embarazo y el parto.

    También se cuestionó si algún día las mujeres de todo el mundo tendrán igual acceso a los recursos económicos, a adecuadas condiciones de trabajo y acceso al crédito, si se podrá reducir la violencia contra las mujeres y llegarán a tener una representación equitativa en las decisiones políticas que tengan que ver con la paz y la justicia.

    > Informe Semanal