semana del 13 al 19 de junio del 2000

  • A Quien Madruga Dios Le Ayuda

  • Ganancias de Pekín+5

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUN 2000 (María Suárez Toro/ FIE/ CIMAC).- Las mujeres del mundo fueron las ganadoras del debate sobre los puntos críticos acordados en la madrugada del sábado 10 de junio, en la Asamblea General de las Naciones Unidas conocida como Pekín+5.

    A esas horas de la madrugada terminaron de resolverse los conflictivos temas del aborto, los servicios de salud sexual y reproductiva de adolescentes, los temas sobre la familia y entre otros temas significativos que hicieron que la reunión tuviera que extenderse 24 horas más de las previstas.

    El atraso se le atribuyó a un puñado de países fundamentalistas de diversa índole, y a la delegación de la Santa Sede que trataron, sin éxito, obstaculizar los avances en la evaluación de cinco años de aplicación de la Plataforma de Acción Mundial, signada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1995.

    El fin exitoso de la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU colocó a las mujeres en una mejor posición en el plano internacional, una aspiración por la que han luchado las mujeres desde hace al menos medio siglo, en los comienzos de la ONU misma, cuando colocaron la no-discriminación por razones de sexo en la Declaración Universal de 1948.

    De ahí el título de este artículo: "A quién madruga, Dios le ayuda"; no tanto en referencia a la madrugada del 10 de junio, sino a los esfuerzos de las mujeres, por no permitir que en el foro político mundial de la ONU imperaran posturas fundamentalistas.

    El tema del marco de derechos humanos, cuestionado por algunos gobiernos durante la larga semana del 5-10 de junio en la sede de las Naciones Unidas quedó afirmado como marco, no sólo de la Plataforma de Acción Mundial, sino en la evaluación de cinco años de la misma.

    Su párrafo 42 de Acciones e Iniciativas señala que "al asumir pasos adicionales para el logro de los objetivos de la PAM, los gobiernos deben reconocer que el pleno disfrute de todos los derechos humanos --civiles, culturales, políticos, económicos y sociales, incluyendo el derecho al desarrollo-- son universales, indivisibles, interdependientes e interrelacionados, y son esenciales para la realización de la igualdad de género, el desarrollo y la paz en el siglo XXI".

    Además, el párrafo 46 indica que "Los esfuerzos para asegurar la participación de las mujeres en el desarrollo han sido extendidos y necesitan combinar el enfoque de necesidades básicas en forma holística, y basadas en el derecho a la igualdad y asociación, y la promoción y protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales."

    El consenso de la Sesión Especial llama a los Estados miembros a considerar, firmar y ratificar el Estatuto de la Corte Internacional Penal de reciente creación, “porque reconoce que la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada, y otras forma de violencia sexual son crímenes de guerra cuando ocurren en situaciones de conflicto armado, y en circunstancias definidas, son crímenes de lesa humanidad."

    Otro tema de debate que fue resuelto a última hora, es el de la autonomía de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) al señalar en el párrafo 46 bis que "los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales deben reconocer la contribución y el papel complementario de las ONG con pleno respeto de su autonomía, y deben continuar fortaleciendo la asociación con las ONG, en especial con las organizaciones de mujeres, para contribuir a la efectiva aplicación de la Plataforma de Acción Mundial."

    Una nueva conquista que había quedado pendiente en Pekín hace cinco años fue la redefinición de lo que constituye una familia, para incluir en concepto de distintos tipos de "familias". En su punto 51 el documento afirma: "En distintos sistemas culturales, políticos y sociales existen varias formas de familia, y los derechos, capacidades y responsabilidades de los miembros de esas familias, deben ser respetados."

    También, por primera vez, se toca el tema de la maternidad y la paternidad, afirmado en ese mismo acápite que "esas actividades no deben ser usados como base para discriminar." En otro párrafo (102 i) sobre la maternidad, el maternazgo y el papel de las mujeres en la procreación llama a que no se usen ni "para discriminar, ni para restringir su plena participación en la sociedad".

    Aun y cuando el tema de las diversidades no incluyó finalmente el de la opción sexual explícitamente, lo cierto es que en sus intervenciones finales en la madrugada, los gobiernos de Canadá, Nueva Zelandia, Estados Unidos y la Unión Europea se manifestaron públicamente ante la plenaria de la Asamblea General, afirmando que aunque unos pocos no lo quisieron retomar, ellos asumían una interpretación de que el párrafo de las diversidades están reconocidas las diversas opciones sexuales.

    Sobre los derechos de adolescente a la salud sexual y reproductiva en su punto 115 f.bis habla de proveerlos de educación, información, servicios accesibles, respetuosos y libres de discriminación, para llenar sus necesidades de salud sexual y reproductiva.

    Reconoce que esos servicios tienen que respetar el derecho a la privacidad, confidencialidad, consentimiento informado, y el derecho y las responsabilidades de sus padres, madres o tutores, consistente con la capacidad evolutiva de la criatura y de acuerdo a la Convención de los Derechos de la Infancia y la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), donde los derechos de las niñez deben prevalecer como consideración primordial.

    Contiene medidas explícitas para abordar la discriminación política de mujeres con discapacidades, indígenas, refugiadas, mujeres traficadas, negras, jóvenes, migrantes y, por primera vez, se refiere a la condición de vulnerabilidad de las viudas y de las mujeres de la tercera edad (incluso el párrafo 107g habla de las diferentes necesidades de salud sexual y reproductiva que tienen las personas mayores, "lo cual se trata inadecuadamente"), la violencia del racismo, entre otras.

    Sobre el aborto (107i), el consenso del 10 de junio afirma el planteamiento de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD-94), reforzando el llamado a ver el tema de los abortos inseguros como uno de salud pública, a mejorar los servicios de planificación familiar para evitar los abortos, a proveer de atención y orientación a las mujeres que tengan embarazos no deseados, que se determinen las medidas y cambios sobre el trato del aborto a nivel nacional, y local de acuerdo a procesos legales nacionales.

    Afirma que "en todos los casos, las mujeres deben tener acceso a servicios de calidad para el manejo de las complicaciones de los abortos. Los servicios de orientación, educación y planificación familiar, deben ser inmediatos para ayudar a prevenir abortos repetidos, y debe considerarse la revisión de leyes de penalización contra las mujeres que han practicado abortos ilegales".

    Llama a la comunidad internacional a considerar el impulso de una campaña de "cero tolerancia" a la violencia contra las mujeres; y promover el 50 por ciento de mujeres en los organismos de promoción de la paz todos los niveles, especialmente los más altos puestos en las negociaciones de paz y las misiones de pacificación.

    Pero fue el tema de la economía, el más rezagado hace cinco años en China, y uno de los más urgentes para la población femenina en esta ocasión. Ellas constituyen el índice de "las más pobres de los pobres" desde siempre, y el neoliberalismo, lejos de modificar esa tendencia, la ha profundizado.

    Sobre el particular se dieron los avances más significativos, por primera vez en un foro mundial se reconoce por consenso que la globalización ha impactado negativamente a las mujeres. El consenso adopta una serie de medidas orientadas a revisar las políticas macro-económicas, pero revisarlas además con participación política de las más afectadas: las mujeres.

    Luego de una semana de casi 20 horas diarias de trabajo para sacar la agenda adelante, las mujeres regresan a sus países a continuar la lucha por la plena aplicación de la PAM, a la cual se les otorgaron nuevos recursos políticos, pero ninguno económico.

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