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semana del 13 al 19 de junio del 2000 | ||
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para Ernesto con afecto Por Erika Cervantes. En 1992, durante la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, se declaró la leche humana como un recurso natural mundial que debe ser protegido. Cuando un bebé nace, es un ser en potencia que necesita desarrollarse, el primer contacto humano es con su madre y ésta la que le proporciona su primer y decisivo alimento la leche de su seno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recomiendan alimentar a los lactantes con leche materna --ni siquiera con agua-- durante los primeros seis meses de vida. Se estima que, a escala mundial, la reducción de la alimentación con preparaciones para lactantes y practicar la alimentación natural podría salvar a un millón y medio de infantes al año. En 1981, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, el cual insta a todos los países a regular la comercialización de los sustitutos de la leche materna y evitar los efectos perniciosos sobre la lactancia natural. La adopción de este código incluye tres niveles de aplicación. El primero se establece como el de la aplicación plena en donde los países que han adoptado legislación u otras normas de rango legal para la aplicación de la totalidad del código. El segundo nivel versa sobre los países que han aprobado legislación u otras normas de rango legal en relación a algunas disposiciones del código. Pero tales medidas, por consiguiente, no consideran el código como una referencia de “normas mínimas”, tal como resalta la asamblea Mundial de la Salud. El tercer nivel señala otras medidas, cuando los países que no han aprobado la legislación o normas de rango legal sobre el código, pero se encuentran en proceso de adoptarlo, pueden formar grupos de trabajo o acciones concretas para establecer acuerdos voluntarios con la industria alimenticia. El cuarto y último nivel son aquellos países que no han tomado ninguna medida para aplicar el código, como son el Chad, Somalia, Kazakstán, Estados Unidos, Croacia, Estonia, República de Moldava y Rumania. En México, las autoridades sanitarias han desarrollado un nivel dos, a través de campañas educativas en las clínicas del sector salud, en una cruzada contra el uso del biberón para alimentar a las y los bebés. Estudios realizados por la OMS señalan que a pesar de que la madre tenga algún grado de desnutrición, su leche es superior a cualquier alimento industrializado y artificial, y una madre que consume una pequeña cantidad extra de agua y alimento produce un alimento de la más alta calidad para su bebé. La leche materna es una sustancia “viva” e increíblemente completa, que tiene los nutrientes vitales para la alimentación, así como los factores de crecimiento que contribuyen al desarrollo de los tejidos y de los anticuerpos necesarios para detener las infecciones. Siempre se encuentra a temperatura adecuada, no requiere mezcla, esterilización o equipo, y es inocua, independientemente de la cantidad y calidad de agua disponible. Su composición cambia entre una toma y otra, e incluso durante el amamantamiento, y la cantidad es regulada por la respuesta hormonal de la madre a las necesidades del lactante. Adicionalmente la lactancia natural estimula los lazos entre la madre y el lactante.
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| > Informe Semanal | |||