semana del 20 al 26 de junio del 2000

  • Necesario, continuar la lucha por la causa de las mujeres

  • Ni un paso atrás en la pluralidad política del Senado: candidatas

    México DF, JUNIO, 2000 (Silvia Magally/CIMAC).- De cara al proceso electoral del próximo 2 julio, las candidatas a puestos de elección popular están listas para la contienda.

    Aspirantes de los diferentes partidos a ocupar una curul en el Senado --algunas con mayor trayectoria política que otras--, caminan rumbo a las elecciones con diversas preocupaciones que van desde la autonomía del Congreso de la Unión, pasando por la pobreza de los mexicanos, hasta el conflicto en Chiapas, aunque coinciden en un punto: continuar la lucha por la causa de las mujeres.

    María Rosa Márquez, candidata al Senado por la Alianza por México --número nueve en la lista plurinominal--, inició su vida política hace 25 años en la Universidad de Puebla, durante los movimientos estudiantiles.

    En los años setenta fue activista del movimiento de mujeres, mientras que en los ochenta asume el cargo de dirigente sindical de la Universidad de Puebla. Diputada federal en la LVI Legislatura; Primera secretaria de la Mujer del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y actualmente es secretaria de Derechos Humanos del CEN Nacional del PRD.

    De acuerdo con la candidata, el Congreso de la Unión debe ser contrapeso del Ejecutivo, por lo que debe tener mayor autonomía para terminar con el sometimiento del Poder Legislativo al Ejecutivo. Considera esencial que no exista mayoría del Revolucionario Institucional (PRI) --partido que se ha “enquistado” en la Cámara alta--, para que realmente haya representatividad de las fuerzas políticas del país y para que los avances democráticos no se vean frenados, así como tampoco las iniciativas presentadas por la oposición.

    Respecto a la población femenina, considera fundamental la asignación de presupuestos a políticas públicas. Subraya la urgencia de crear el Instituto Nacional de la Mujer, como un organismo público descentralizado, dependiente del Poder Legislativo y no del Ejecutivo, que cuente con presupuesto y resuelva los problemas de inequidad e injusticia de las mujeres.

    Mientras que Luisa María Calderón de la Alianza por el Cambio --número cinco de la lista plurinominal--, asegura haber nacido “en” la política. A los ocho años de edad cuidó su primera casilla electoral. Es hija de Luis Calderón Vega, uno de los fundadores del Partido Acción Nacional, (PAN); fue diputada en Michoacán en 1983, mientras que en 1998, diputada federal.

    Se dice preocupada por la situación de los migrantes, tanto en la frontera norte como en el sur del país. También por el conflicto en Chiapas, y porque en los tiempos de globalización la prioridad de los presupuestos sean para el desarrollo social y los millones de pobres del país.

    Asegura estar comprometida desde hace años con la causa de la población femenina. Por lo que “las mujeres debemos continuar la batalla para acceder a los puestos de decisión, ya que aunque se han logrado algunos espacios políticos, durante el presente proceso electoral, las candidatas permanecemos opacas, mientras que los hombres siguen siendo los más visibles”.

    Coincide con otras aspirantes --obviamente distintas a las del PRI-. en que el reto en la próxima jornada electoral será la conformación plural del Senado de la República, para lograr que éste se convierta en un espacio de autonomía del Ejecutivo y para que no exista mayoría del tricolor.

    Por su parte, la candidata priista Areli Madrid --segunda fórmula de mayoría al Senado por Chiapas-- empieza su carrera política en ese estado, trabajando en el sector agrario. Tres veces ha sido diputada federal. Fue la primera mujer delegada agraria en el país --en el estado de Morelos--, y magistrada fundadora del Tribunal Superior Agrario.

    Apunta que a lo largo de su actividad política, su mayor preocupación ha sido la defensa de los campesinos, “debido a mi propio origen”. De llegar al Senado, advierte que su prioridad será seguir impulsando temas del campo, sobre todo en el estado de Chiapas, donde la paz es prioritaria, “porque el conflicto ya no debe prolongarse, por el bien del estado y de su economía”.

    Como mujer, su principal compromiso es impulsar a la población femenina, buscar su participación política, social, económica, y “a través de mi experiencia legislativa, continuar impulsando leyes como la de la violencia intrafamilar”.

    Leticia Burgos, de la Alianza por México, --número cuatro en la lista plurinominal--, es doctora en medicina social e inicia su trayectoria política a los 19 años --actualmente tiene 42 años-- dentro del movimiento estudiantil en Sonora. Es una de las fundadoras del PRD. Fue diputada en la LVI Legislatura. Desde 1993 es promotora integral de Mujeres Guerrerenses por la Democracia y, a partir de 1994, pertenece al Frente Nacional por el Derecho a la Alimentación y al Frente Internacional por el Derecho a Alimentarse.

    Sus compromisos legislativos son congruentes con los principios de la lucha del movimiento democrático y de izquierda, a fin de transformar las inequidades, desigualdades y la discriminación que coexisten en México, señala.

    De llegar a la Casa de Xicoténcatl trabajará porque se institucionalice la rendición de cuentas del Poder Legislativo y por la división efectiva de poderes de la nación, fundamentales en esta nueva etapa del país.

    Externa su preocupación por la pobreza de las mujeres, por sus condiciones de salud, porque tras 18 años de neoliberalismo, el sector femenino tiene mayor participación dentro de la economía, más no en la distribución de la riqueza.

    “Voy camino al Senado con un compromiso ineludible: iniciar el juicio político en contra de los responsables de las masacres de Aguas Blancas, Acteal y El Charco; porque se dé respuesta a los más de 600 desaparecidos políticos, a partir de los años setenta. Voy con el compromiso de elevar a rango de ley las políticas públicas para atender a las viudas, niñas y niños, víctimas de la violencia política en el país”, finalizó.

    Cecilia Romero de la Alianza por el Cambio --número cinco en la lista plurinominal--, se incorpora al Partido Acción Nacional (PAN) en 1982. Ha sido diputada en anteriores legislaturas y ocupado varios cargos dentro de su partido.

    Su compromiso por su condición de mujer, es luchar para que este sector de la población logre equidad y trato igualitario en todos los ámbitos, a nivel familiar, laboral, educativo y político.

    De ganar en los próximos comicios, su proyecto político estaría basado en la plataforma e ideales de su partido. Sin embargo, destacó su interés por el trabajo social, por los grupos vulnerables y por convertirse en vocera de la ciudadanía.

    Tras pronunciarse porque no exista mayoría del PRI en la Cámara alta, advierte: “Creo que las mujeres han logrado nuevas posiciones en los cargos de elección popular, porque los partidos políticos y sus dirigentes están valorando su papel como sustento y fortaleza el trabajo político en México”.

    La priista Georgina Trujillo --primera fórmula de mayoría al Senado por Tabasco-- es militante del Revolucionario Institucional desde 1982. En 1998 funge como consejera “B” del Consejo Nacional de Administración de Banobras. Ha sido presidenta municipal en su estado, y desde el 4 de febrero del 2000 se desempeña como vicepresidenta nacional de la Federación Nacional de Municipios de México.

    “Estamos insistiendo en la necesidad de que el Senado funja como defensor de los intereses de los estados. Mi propuesta es que la Federación retribuya a Tabasco con más apoyos presupuestales, por ser el único estado que tiene frontera con Centroamérica y que no cuenta con un régimen fiscal similar al de otros estados fronterizos.

    Promete trabajar, además, en la revisión de las leyes para que se garantice la equidad de género e impulsar desde el Senado la creación del Instituto Nacional de la Mujer, con programas de apoyo a la población femenina, al destacar el papel de la mujer como la principal promotora del voto.

    Señala que más allá de la prevalencia de una mayoría dentro del Senado, lo importante es que se trabaje por encima de los intereses partidistas en la próxima legislatura.

    Rita Esquivel de Alianza por el Cambio --primera fórmula de mayoría por Nayarit-- empieza su quehacer político en 1996 cuando fue diputada local, año en que se registra en el Partido Acción Nacional (PAN). Actualmente funge como presidenta del Comité Directivo Municipal de Tepic y como coordinadora estatal de Amigos de Vicente Fox.

    De lograr una curul en el Senado, buscaría promover el área de turismo de su estado y respecto al tema de la mujer, impulsaría la ley que ya existe sobre equidad y género, para que sea puesta en práctica, ya que todavía es difícil que se valore el papel de la mujer en los diferentes espacios.

    Se pronuncia porque en la conformación del Senado, la mayoría sea panista, “de esta manera, se lograrían acuerdos importantes, más allá del apasionamiento de partidos que provocan que las leyes se atoren”.

    Por último, Gloria Angela Bertha Lavara, de Alianza por el Cambio --número10 en la lista plurinominal--, de 28 años de edad, inicia su carrera política siendo diputada federal en la presente legislatura, tras militar desde 1995 en el Partido Verde Ecologista (PVEM).

    Su interés se centra en el cuidado del medio ambiente, de tal forma que estima necesario modificar el artículo tercero constitucional, para que la educación ecológica sea obligatoria desde los primeros años de aprendizaje.

    En cuanto a las mujeres se refiere a la necesidad de abrir más espacios en vida política, en el campo laboral, en la salud, educación, así como defender sus derechos a través de leyes como la de la violencia intrafamiliar.

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