![]() |
semana del 18 al 24 de julio del 2000 | ||
|
|
|||
|
Por Erika Cervantes. El trabajo doméstico continua a la sombra, no es tomado en cuenta como un trabajo, de ahí el menosprecio y desdén para llamarlo trabajo. Los varones se han habituado a no tomarlo a consideración, pese a ser una parte fundamental del trabajo no remunerado, ya que una madre, abuela, hija, prima, hermana, no pone precio a la sacudir la casa, a lavar y planchar la ropa o a preparar los alimentos y servirlos. La división sexual (por sexo) del trabajo ha hecho de los varones, un género favorecido al descargarlo de las actividades domésticas. Hasta hace 50 años el fenómeno de la feminización del trabajo, era la excepción, hoy en día el 90.5 por ciento de las mujeres se dedica al trabajo extradoméstico y doméstico, según cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística de Geografía e Informática. El trabajo llamado “productivo” se sostiene sobre el trabajo invisible de miles de mujeres que hacen posible que las y los humanos en edad económicamente activa, partan de sus hogares a su fuente de trabajo, sin esta labor realizada a la sombra, el Estado tendría que desarrollar y ampliar una infraestructura social que sustentara todas y cada una de las labores realizadas en casa por las mujeres, señala, María Angeles Duran, catedrática de Sociología e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. Hoy en día, por cada mujer que sale de su hogar al mercado de trabajo al interior de los hogares ingresa una Trabajadora Doméstica, que cumple con la función de sustentar las actividades de la mujer que sale al mercado laboral. Las trabajadoras domésticas son aquellas que venden su fuerza de trabajo, no a una organización o empresa pública o privada, sino a hogares particulares y a efecto de realizar tareas domésticas dice la investigadora Ruth Peters. Y abunda: “No producen mercancías, su energía se gasta en un servicio diariamente perecedero que es consumido por el patrón o la familia contratante. El servicio doméstico se contrata verbalmente y no cuneta con reconocimiento social, las condiciones de trabajo para la prestadora de servicios son desfavorables ya que su remuneración se da por debajo del salario mínimo estipulado por la Ley, su jornada laboral es extensa e indefinida sin respetar las ocho horas laborables, además de fomentar la servidumbre y con ello la desigualdad e inferioridad con respecto a la/el patrona/ón. Los trabajadores domésticos se encuentran contemplados frente a la Ley Federal del Trabajo en los artículos 331 al 343 que especifican a trabajadores no empleados por los poderes de la Unión y del gobierno, estos artículos hablan de un régimen de excepción, es decir cuentan con una serie de requisitos como cualquier trabajo, pero en cuanto a las obligaciones patrón-trabajador en la práctica pocas veces se cumplen, como son el derecho al día de descanso, las vacaciones o aguinaldo. Durante la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing, China, se planteó que los servicios que prestan las mujeres en sus hogares, fueran tasados en términos de pago de servicios, lo cual haría caer en cuenta, que la doble jornada trabajada por las mujeres, además del desgaste anímico tiene un costo; y por lo tanto es un trabajo. En México el aporte económico a la familia hecho por las mujeres, es en muchas ocasiones el único ingreso monetario con el que se cuenta ya que uno de cada tres hogares tiene jefatura femenina, estas mujeres también laboran su doble jornada.
|
|||
|
|
|||
| > Informe Semanal | |||