semana del 1 al 7 de agosto del 2000

  • El fenómeno, lejos de los usos y costumbres indígenas

  • Vinculado al tráfico de personas, la venta de mujeres: especialistas

    México DF, AGOSTO, 2000 (Miriam Ruiz/CIMAC).- Lejos de formar parte de los usos y costumbres de los pueblos indígenas, la venta de mujeres a extraños estaría vinculada al tráfico de personas, reconocido como un fenómeno de la globalización.

    En lo anterior coincidieron investigadoras y activistas sobre derechos humanos de las mujeres indígenas, quienes hicieron afirman que hay una distinción entre los regalos del prometido a la familia de la novia, el matrimonio forzado y el tráfico de mujeres.

    Entrevistadas por separado, a raíz de que un reportaje sobre venta de mujeres chamulas en Chiapas --en el más popular noticiario de la cadena Televisa-- encendiera el interés por el tema, las especialistas llamaron a la población a interpretar con cautela las costumbres y realidades de las mujeres indígenas, las cuales pueden variar en cada región y en cada grupo de las más de 50 etnias del país.

    En muchos pueblos indígenas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, que el prometido obsequie a la familia de la novia alimentos cuando acude a pedir su mano es parte de los usos y costumbres. Algunos ejemplos de regalos serían cartones de cerveza, refresco, un quintal de maíz o un animal pequeño y difícilmente sería algo más valioso que eso.

    Visto desde afuera, señaló la fundadora de Nuestras Raíces AC, Marjorie Tacker, esta costumbre podría parecer un proceso de venta, donde incluso una fórmula, --que ella escuchó en un pueblo de Oaxaca-- diría en español “yo te he comprado, yo puse el aguardiente, yo ya pagué por ti”.

    Sin embargo, este contrato familiar sería similar a las dotes en otras culturas como el judío, o incluso al contrato civil de matrimonio, en el que se decide sobre los bienes de la pareja, agregó Marjorie Tacker, quien durante muchos años laboró en el Instituto Nacional Indigenista (INI). “En ese sentido, el matrimonio siempre tiene un componente económico”.

    Menciona que “esta ceremonia debe mirarse desde las costumbres de los pueblos indígenas, tal y como ocurre con las fiestas, las cuales van más allá de una ‘pachanga’ y un despilfarro de dinero. Una de sus funciones es la redistribución del dinero y la alimentación dentro de las comunidades”.

    Por su parte, Nellys Palomo, directora de la organización no gubernamental K’inal Anzetik, opinó que más que como una dote, “los presentes otorgados a la familia de la joven son una forma de compartir entre las comunidades”. Resaltó que por el tipo de regalos, y las condiciones de pobreza de todos los pueblos indígenas del país, no se puede hablar de una acumulación de bienes por parte de las familias.

    Aunque no es frecuente, “es posible que ella se niegue a irse con el hombre que la pidió, tal y como nos tocó ver un día en una comunidad en Oaxaca”, aclaró Palomo.

    SI ES A SU GUSTO...

    Las mujeres indígenas nunca se han pronunciado en contra de esta ceremonia, siempre y cuando no se trate de un matrimonio arreglado. “El problema sería que la joven se tuviera que ir, después del regalo de leña o algún animal pequeño, con alguien que le desagrade”, ejemplificó Tacker.

    En todos los foros donde participan mujeres indígenas, ellas defienden los usos y costumbres, pero siempre especifican que solamente aquella costumbre que no las lastime, o violente su dignidad, afirmó la antropóloga Maya Lorena Pérez quien ha analizado las relaciones de los movimientos indígenas organizados.

    Lo que las mujeres indígenas demandan es la necesidad de un cambio político, de acceso a la tierra y de respeto a todos sus derechos humanos, incluyendo la educación, así como una mayor participación en las decisiones de las comunidades, según se desprende del documento que mujeres de 24 etnias firmaron al término del Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas “Construyendo nuestra historia” hace tres años, el 31 de agosto de 1997.

    Y en la Ley Revolucionaria de Mujeres, publicada el primero de diciembre de 1993 junto con la Declaración de la Selva Lacandona del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), las firmantes señalaron que además de su derecho a participar en la revolución, tenían el derecho a decidir con quien casarse.

    TRAFICANTES

    Otro asunto muy distinto es el tráfico de mujeres indígenas y el aumento de la prostitución en las comunidades. Al respecto, la directora del Grupo Interdisciplinario de Mujer, Trabajo y Pobreza (GIMTRAP), Paloma Bonfil, consideró que la venta de personas entre individuales, respondería “a la miseria, ignorancia y abuso, no a las costumbres, y no es privativo de las y los indígenas.”

    La autora del informe de México sobre Mujer Indígena para la evaluación quinquenal de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, agregó sin embargo, que esto “no es una justificación para un delito que atenta contra los derechos humanos de las mujeres, pero es muy delicado descalificar a un grupo de personas desde una práctica individual”.

    Según los datos preliminares de una investigación del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en la zona fronteriza de Tapachula, Chiapas, se han detectado algunos casos de esclavitud entre niñas de 14 años, particularmente de origen centroamericano, que trabajan en bares con la consigna de pagar su deuda, más su hospedaje y alimentos, algo que se torna prácticamente imposible.

    La deuda que ellas pagan, es la cantidad de dinero que los enganchadores pagaron por ellas, usualmente traídas bajo engaños, y con menor frecuencia compradas a sus familiares, anotan los datos de la investigadora Elena Azaola en el estudio de Unicef, intitulado “Niños y niñas víctimas de explotación sexual en México”.

    Este tráfico de personas, se ha visto favorecido por la creciente globalización y las mafias organizadas, considera la Organización de Naciones Unidas (ONU), por lo que a finales del año 2000 se firmará la Convención contra el Crimen Organizado y, en particular, el Protocolo contra el Tráfico de Personas, Especialmente Mujeres y Menores, para sancionar y prevenir esta práctica.

    Entre tanto, la venta de mujeres en San Juan Chamula será investigada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), hasta después de las elecciones de Chiapas el 20 de agosto próximo, informó la titular de Asuntos Indígenas, Marisol Melesio Nolazco, “por acuerdo de la institución”, sin abundar más sobre el asunto.

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