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semana del 15 al 21 de agosto del 2000 | ||
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México DF, AGOSTO, 2000
(Román González/CIMAC).-
¿Dónde ha quedado la inyección de recursos de los distintos
programas de desarrollo social y combate a la pobreza en el
estado de Chiapas, cuando los sectores más vulnerables
-mujeres y niñas y niños- de la sociedad chiapaneca siguen
inmersos en el atraso, la marginación y la pobreza?Un panorama general de la entidad, basado en cifras de instituciones encargadas de recopilar información para conocer avances de desarrollo de la población, nos da una idea de los pendientes y retos que deberá resolver el próximo gobernador de la entidad, ganador de la contienda electoral del domingo 20 de agosto. El estado cuenta con una población de tres millones 584 mil 786; de ésta, un millón 790 mil 580 son hombres y un millón 794 mil 206, mujeres. En declaraciones periodísticas, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Carlos Jarque, señaló que para poder tener una alimentación adecuada se requeriría, a nivel nacional, tener un ingreso de mil 900 pesos al mes. Antes de la existencia del Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), los ingresos de esas familias era de mil 100 pesos, pero ahora con el conjunto de programas de apoyo se ha logrado incrementarlos a mil 500 pesos. “Aún queda una brecha de 400 pesos, pero la intención es que a través de los proyectos productivos logremos superar ese déficit”, dijo Jarque. En contraste, según los Indicadores de Hogares y Familias por Entidad Federativa, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI/2000), los ingresos promedio más bajos se encuentran en Chiapas, donde apenas se alcanzan mil 164. Asimismo, la Encuesta de Alimentación y Nutrición en el Medio Rural/96, del Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán”, destaca que Chiapas se encuentra entre las entidades que reportan un gasto per capita de alimentos a la semana con menos de tres pesos diarios por persona. Llama la atención, se destaca en la misma, que los estados con mayor presencia de población indígena sean los que sufren mayores niveles de desnutrición. La encuesta señala que, de acuerdo con el indicador ”peso para la talla”, en las comunidades no indígenas la prevalencia de desnutrición en la población menor de cinco años es de 38.5 por ciento; en las comunidades con presencia indígena es de 42.2 por ciento, y se eleva hasta el 58.3 por ciento en las comunidades indígenas. También, de acuerdo con el indicador “talla para la edad”, la desnutrición afecta al 50.9 por ciento de los niños y niñas de las comunidades no indígenas, al 59.5 por ciento en las comunidades con presencia, y al 73.6 por ciento de la infancia en las comunidades indígenas. Los datos del INEGI indican que las mujeres indígenas de Los Altos, entre 16 y 40 años tienen en promedio cinco hijos y sus jornadas cotidianas de trabajo son entre 16 y 18 horas. Ellas inician sus jornadas a las tres de la mañana y concluyen a las ocho o nueve de la noche. Asimismo, la situación general de servicios es precaria en las comunidades rurales, pues sólo el cinco por ciento de las localidades tienen luz eléctrica. Las mujeres deben cargar el agua desde los pozos o los ríos. El drenaje no existe, contándose solamente con una letrina por cada 24 personas. Y, sólo 12 por ciento de la población ha oído hablar de los programas de planificación familiar. Así, los índices de salud en Chiapas son los más bajos a nivel nacional, pues la morbilidad y la mortalidad materna son de las más altas. Sólo hay un médico alópata por cada mil 800 habitantes; las mujeres se mueren por enfermedades gastrointestinales, desnutrición, partos mal atendidos y falta de atención primaria en las comunidades. Todas prevenibles. Mientras que en el Distrito Federal, Nuevo León y Baja California los porcentajes de analfabetismo son inferiores al cuatro por ciento para los hombres y cinco por ciento para las mujeres, en Chiapas, Guerrero y Oaxaca estos porcentajes se incrementan en más de 16 por ciento para los hombres, y 20 por ciento para las mujeres, indica el texto “Mujeres y Hombres de México”, INEGI/99. Así, tanto Pablo Salazar Mendiguchía candidato de Alianza por Chiapas y Sami David David del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no sólo tienen enfrente el reto de la “reconciliación y de paz”, sino la de resolver el atraso, marginación, educación y salud entre otros.
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