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comunicación e información de la mujer semana del 19 al 25 de septiembre del 2000 |
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Inés Castro. Las Coordinadoras Estatales en el estado de Chiapas --formadas en marzo de 1999-- realizaron los días 16 y 17 de septiembre últimos el VIII Foro de Análisis y Seguimiento de la Consulta Zapatista. Se realizó en el ejido San José, municipio de Marqués de Comillas, y tuvo como objetivo central discutir el momento político después de las elecciones y las tareas inmediatas. Para ello se organizaron cuatro mesas de trabajo, una de las cuales, como ocurre desde el V Foro, estuvo compuesta por mujeres indígenas, campesinas, estudiantes e integrantes de organismos no gubernamentales. El grupo de mujeres de la Coordinadora Regional de los Altos --una de las principales impulsoras de los foros-- decidieron hace varios meses dedicar una mesa especial de mujeres en la idea de alentar la participación de éstas. Como sabemos, la menor socialización y el bajo nivel de escolaridad constituyen poderosos elementos que inhiben sobre todo a indígenas y campesinas. Incluso en un verdadero esfuerzo por integrar a todas las participantes, se hizo la traducción al zoque y al tzotzil de los resúmenes de cada respuesta a las tres preguntas formuladas. Es un punto en el que insisten sobre todo las mujeres mestizas. Resaltable es, por ejemplo, que en la plenaria hubo que recordar varias veces la necesidad de traducir al zoque en virtud de que la mayoría de las mujeres anfitrionas (el ejido San José es zoque) no habla el español. Con facilidad se olvida este detalle que puede hacer hondas diferencias entre el hecho de asistir meramente a un evento, por un lado, y compenetrarse de sus temas y problemas, por otro. De acuerdo con mi experiencia, son frecuentemente los hombres indígenas quienes pasan por alto la imperiosa necesidad de la traducción, y algunas veces quienes se niegan a hacerla por razones de tiempo o porque no consideran importante la palabra de la mujer. Y digo más: a medida que profundizo en mis investigaciones en diferentes municipios del estado, encuentro más datos que apuntan al hecho de que muchas veces la incorporación de la mujer en el espacio de la política se ha realizado vía familiar. Desde luego que esto es normal, y hasta muy importante, en contextos donde el sentido de la colectividad tiene un alto valor y rige buena parte de las relaciones sociales. Pero también es verdad que, en el caso de la participación, quiere decir que ha sido el hombre cabeza de familia quien la impulsa en cada uno de sus miembros, y cuando así ocurre hay que desmenuzar fielmente el término de "autonomía", así como las consecuencias que un proceso de esta naturaleza tiene para cada persona en lo individual y para la colectividad misma. Hago esta reflexión general en referencia a que una participación autónoma de la mujer que posibilite su crecimiento en todos los sentidos, debe pasar por cosas tan básicas como la traducción simultánea, el aprendizaje del español y la mayor disposición masculina a crear ambientes idóneos para todo ello. Vuelvo al VIII Foro. Además de formular acciones concretas para el futuro inmediato, las coordinadoras dieron un espacio para las denuncias municipales. Una de ellas, proveniente de Comalapa, dice que mujeres de distintas comunidades de la sociedad civil y partidos políticos exigieron a su presidente municipal, Jorge Luis Aguilar, dar cumplimiento a la minuta de julio pasado en donde éste se comprometía a reestructurar los negocios que venden bebidas embriagantes, así como disminuir los "antros de vicio, prostitución y drogadicción". Esta lucha data de 18 meses. El presidente municipal propuso a las mujeres en esa reunión un término de cuatro días para volver a discutirlo y ellas aceptaron; sin embargo, al salir de las oficinas, los gases lacrimógenos lanzados por policías las esperaban tanto a ellas como a la comitiva que esperaba afuera. Por otro lado, durante la plenaria un dato saltó a la vista: todas y todos los asistentes al VIII Foro coincidieron en que los triunfos de partidos en el gobierno distintos al Partido Revolucionario Institucional, a nivel federal y estatal, no representan cambios radicales para los más de 50 millones de pobres en el país. De aquí, en consecuencia, que el concepto de resistencia civil acuñado después de 1994 no cambiará sustancialmente, al menos no en principio y mientras no se demuestre que se tiene voluntad gubernamental para los "cambios de raíz". Asimismo, insistieron en que la demanda toral de las Coordinadoras es el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. No nos detengamos en "cositas" por importantes que ellas sean; las demandas zapatistas son nuestro horizonte, dijeron. Ninguna demanda de género, de momento, como ya puede verse, aunque la cuarta mesa de San Andrés se refiere precisamente a los derechos de las mujeres. Y acaso sea ésta la siguiente fase del proceso que encabeza el grupo de mujeres mestizas de la Coordinadora de los Altos, a saber, promover de manera duradera y decisiva una cultura organizativa y de reivindicaciones femeninas y feministas en comunidades indígenas y campesinas. Con mayor razón es urgente de cara a la posibilidad de reabrir el expediente de San Andrés.
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