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comunicación e información de la mujer semana del 26 de septiembre al 2 de octubre del 2000 |
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Es famosa aquella serie de anuncios en televisión elaborada por Conasida en donde se ve a unos chicos jugando a la lotería y hay quien le toca la figura de la MUERTE para señalar el riesgo de fallecer si se llega a contraer el virus que causa el Sida. Otro de los grandes errores de los primeros años de las campañas fue aseverar que los homosexuales y los/las trabajadores/as sexuales eran quienes estaban en mayor riesgo de contraer la enfermedad. Hablar de grupos de riesgo y utilizar campañas que provoquen miedo lejos de ayudar a la población contribuye a que se "bloquee" mentalmente ante el mensaje y simplemente lo borre. Si hablamos de homosexuales y trabajadores del sexo y yo no soy ni lo uno ni lo otro, pues simplemente digo pobres cuates, pero no me considero en riesgo. Si hablamos de grupos de riesgo, sean éstos los arriba mencionados, mas los usuarios de drogas, sigo sin pertenecer a los mismos. Por lo tanto, ni para que preocuparme. Darle la mano a la pareja otro de los grandes mitos de las campañas de ¿prevención? Del VIH/Sida. Mismo efecto, las mujeres se seguían sintiendo a salvo, finalmente ellas estaban siendo fieles, por lo tanto bastaba con apretar fuerte la mano del esposo para conjurar el peligro de contraer el Sida. Grande fue su sorpresa cuando las mujeres amas de casa, aquellas que cumplían con darle la mano a la pareja empezaron a dar positivo a la prueba de detección y empezaron a ser uno de los grupos más afectados. ¿Cómo era posible? Ellas no reunían ninguna de las características de grupos de riesgo, no eran homosexuales, ni trabajadoras sexuales, ni usaban drogas y además cumplían y daban la mano a la pareja, y a pesar de ello ahí estaban muriendo, sin que nadie les pudiera explicar qué había fallado. Las campañas creaban una falsa seguridad entre quienes se sentían lejos de los llamados "grupos de riesgo". O creaban la expectativa que bastaba con ser fiel, sin tomar en cuenta a la otra parte de la pareja que no estaba siendo fiel, pero que además tampoco se preocupaba porque se estaba relacionando con pura "gente decente", cualquier cosa que eso signifique. A lo largo de estos años se ha comprobado que por un lado no existen grupos de riesgo, si no conductas de riesgo, que las mujeres deben de saber que si su pareja está teniendo relaciones fuera de la pareja ella está en riesgo y darle la mano por más que se la apriete no sirve de mucho y no se protegen. Lo más importante es que las campañas dirigidas a la población abierta deben servir para que la gente reflexione y logre incorporar a su actuar diario esa necesidad de cuidarse, de estar bien, pero cada uno en lo particular, no esperar a que el otro u otra me cuiden. Todo esto viene a colación porque hace unos días tuve la oportunidad de ver una especie de lotería del Sida y un manual sobre enfermedades de transmisión sexual que Conasida envió a todos los estados, que parecían querer echar por tierra toda la investigación internacional en torno a lo que sirve y lo que hay que evitar. La lotería en cuestión vuelve a dar vida al "monstruo verde" que representa al virus del Sida. El manual a su vez trae esas viejas fotos de cuerpos deformados por las enfermedades de transmisión sexual. Me pareció estar regresando 20 años en el tiempo y uno se pregunta: ¿Para que sirve toda la experiencia acumulada a lo largo de estos años? ¿De que han servido las muertes y el dolor de tantos y tantos seres humanos?, si al final de cuentas las campañas y programas educativos nos quieren dar más de lo mismo y de un plumazo negar la experiencia acumulada. * Articulista del Sol de México, especializada en Sida y sexualidad
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