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comunicación e información de la mujer semana del 26 de septiembre al 2 de octubre del 2000 |
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Marta Guerrero González. Estuve fuera tres semanas, entonces conocí la terrible noticia de la muerte de Raúl Ramos Tercero. Dos semanas antes de mi viaje, pasamos, ambas familias, un fin de semana en Cuernavaca. Raúl estaba como siempre. Jugamos tenis, nadamos y nos divertimos. El era de los que convivía con sus hijos todo el tiempo posible. Gina es la mujer más entrañable de la tierra. Es cariñosa, inteligente y de una manera aleccionadora es generosa con su tiempo, con sus sonrisas, pero sobre todo con su corazón. Todos estuvimos felices, incluso Raúl disfrutó de la sobremesa hasta poco más de las siete del domingo. Gina es una parte importante de mi hacienda emocional y de mis dichas. Hoy es una mujer con un dolor amurallado en los temblores del miedo. No puede ser de otra manera. Raúl ha muerto de una manera espantosa, dejando un estigma en sus seres queridos, inesperado, increíble y siniestro. Yo también tendría miedo, ¿terror? Sí, claro. A que me suicidaran a un hijo o a un familiar o a mí misma. ¿Dónde está nuestro México? ¿Qué han hecho con nuestra tranquilidad? ¿Por qué hemos permitido que nos lo pudran todo? Raúl no se suicidó, por supuesto que no. Y los hijos de mi querida Gina y ella pueden estar seguros de eso. Raúl siempre trabajó con presiones fuertes y bajo esas circunstancias los resultados eran aún mejores. Por favor, nadie se deschaveta en media hora, ni hace ejercicio por la mañana antes de cortarse las venas, digo. ¡Basta! Si los mexicanos deseamos seguir consintiendo los crímenes, por lo menos tengamos el orgullo de exigir que no nos tomen por imbéciles: nadie se pega dos tiros en el pecho, nadie se hace picadillo el cuerpo y deja la friolera de seis cartas absurdas y totalmente fuera de contexto.Por supuesto que lo que digo no lo puedo sostener con pruebas, pero las casualidades en un crimen se llaman evidencias. Les pregunto: ¿dónde está el celular de Raúl? ¿Dónde está el listado de llamadas de ese día, en particular sobre las 12 PM. y de los días anteriores? ¿Por qué no acordonaron la zona? ¿Cómo saben que al cruzar por la caseta iba solo? ¿Si tiene la intención de matarse para qué retira dos mil pesos y dónde quedó ese dinero? Me dijeron (yo estaba en Rusia) que el presidente Zedillo expresó sentidas alabanzas para el hombre y el servidor público que fue Raúl, lástima que no se acordara de su viuda, hubiera sido mono detalle de su parte que le diera el pésame a Gina y de paso le preguntara si necesitaba algo, además de su esposo. El estilo cálido y humano, ya saben, que lo caracteriza. Para mí que a Raúl lo amenazaron con sus hijos, lo citaron en su casa, ahí recibe la llamada a su celular y sale como trompo a su última cita… desde luego, soy novelista. Por si acaso, aclaro que no me pienso suicidar. Parece que nadie se quiere meter, parece que no sólo Gina tiene miedo. ¿Por qué tenemos que vivir bajo la sospecha, la zozobra y la amenaza? Pues para que se enteren, los que somos sociedad, los que somos simplemente pueblo no somos ningunos cobardes; cobardes los asesinos, los pillos, los corruptos. Vicente Fox, aquí estamos, no te nos rajes, acaba con todos y que Dios nos proteja.
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