comunicación e información de la mujer
semana del 3 al 9 de octubre del 2000

  • Sin la presencia de las mujeres no puede haber Reforma de Estado

  • Valiosa tarea de negociación, el Congreso Nacional de Mujeres

    México DF, OCT 3, 2000 (Sonia del Valle/CIMAC).- “A quienes piensan que la Reforma del Estado se construye sin la presencia de las mujeres se han equivocado”, así se pronunciaron las participantes del Congreso Nacional de Mujeres hacia la Reforma del Estado en su Declaración Política.

    Las más de mil congresistas, mayoría de participantes de mujeres de los partidos políticos, minoría de representantes de las organizaciones civiles del movimiento de mujeres, tras las acaloradas discusiones iniciales sobre la aprobación del reglamento y la presidencia colegiada, resolvieron incidir en la mesa de Reforma del Estado con la intensión de modificar el modelo económico vigente; incorporar plenamente el concepto de equidad y justicia social en el modelo de desarrollo del país que ofrezca igualdad de oportunidades y trato, tanto para hombres como para mujeres.

    Los resolutivos especiales de las congresistas, aprobados por consenso, los cuales emanaron de las negociaciones en las seis mesas de discusión, apuntan hacia una nación donde las mujeres puedan participar en el ámbito político en igualdad de condiciones que los varones; un gobierno que incluya en su presupuesto recursos que atiendan las desigualdades, combata la pobreza y la violencia hacia la población femenina, además de una sociedad que revalore el trabajo de las mujeres, permita elevar el nivel salarial, modifique la política laboral e incorpore plenamente en la Ley Federal del Trabajo las demandas y derechos de las trabajadoras.

    Calificado como exitoso por las participantes, el Congreso Nacional de Mujeres hacia la Reforma del Estado fue un espacio de confluencia en el que las mujeres de todos los estados del país y distintas ideologías políticas pudieron confluir y construir una agenda política feminista común, donde sin duda hubo más consensos que disensos y donde también se acordó darle seguimiento a partir de la creación de la Red Nacional de Mujeres Congresistas.

    El primero de los debates se dio justo por el carácter de la agenda política que emanaría del Congreso. La discusión se centró entre si era o no una agenda política feminista. Ganó el sí, por lo que la agenda feminista fue la base para la discusión en las seis mesas de trabajo. Agenda que ha sido construida a lo largo de los últimos 30 años y que por vez primera vez es adoptada y defendida, sin cortapisas, por las militantes de los partidos políticos.

    A decir de Friné López, integrante de la Coordinadora de Organizaciones Civiles por un Milenio Feminista, que agrupa a más de 200 organizaciones en todo el país, y quienes le han dado seguimiento a los acuerdos de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer --Pekín, 1995-- “uno de los éxitos más importantes para el movimiento feminista, a pesar de que no fuimos mayoría en el Congreso, es que los partidos políticos adoptaron nuestra agenda como propia. No tuvimos que ser las feministas quienes la defendiéramos. Era muy interesante ver, cómo nuestra agenda y discurso permeó las estructuras de los partidos y ahora en épocas de cambio y transición están dispuestas a defenderla”.

    Mil 300 mujeres de todo el país

    Al Congreso Nacional de Mujeres llegaron las militantes de los tres partidos más grandes en el país. Fueron mayoría las participantes de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) --cerca de 150 cada uno-- . Ambos institutos políticos aprobaron en sus Comités Ejecutivos Nacional (CEN) y en el caso del PRD también en el Consejo Nacional, la participación de sus militantes y la representación institucional de las estructuras estatales y nacionales.

    De último momento llegó el Partido Acción Nacional (PAN), también con la representación del CEN del partido, con poco más de 70 delegadas. Llegaron a “construir consensos con las mujeres de los distintos ámbitos sociales”, como lo afirmó Margarita Zavala, integrante del equipo de transición del presidente electo, Vicente Fox, en el área de políticas públicas para las mujeres.

    Llegar a estos consensos fue una difícil pero valiosa tarea de negociación, sobre todo entre las militantes del PRI, PRD y PAN. A decir de Hortensia Aragón, diputada federal del PRD, “por primera vez, las mujeres de los partidos políticos nos sentamos a discutir con las mujeres de otros partidos y del movimiento de mujeres, llevando a la discusión la opinión de nuestra dirigencia”.

    Coincidente, Sandra Herrera, titular de la Secretaría de Promoción Política de la Mujer del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, señaló que la participación de las militantes y legisladoras del blanquiazul se dio por un acuerdo de partido, porque es necesario consensos con las mujeres de otras ideologías políticas porque el PAN no va a gobernar solo. El país requiere de acuerdos con todos los sectores.

    Asistieron igualmente, integrantes de la Coordinadora Nacional Indígena, de la Red de Mujeres Sindicalistas, Agrupaciones Políticas como Mujeres en Lucha por la Democracia y Causa Ciudadana, y de la Coordinadora de Organizaciones Civiles por un Milenio Feminista.

    Los Acuerdos

    Las más de mil congresistas de todo el país coincidieron que las mujeres mexicanas precisan de la consolidación de la vida institucional del país y los cauces para la participación democrática de todas las expresiones de la diversidad social.

    Declararon que la prevalencia del Estado laico es condición para el desarrollo integral de las mujeres, con respeto a su libre vocación y a su capacidad de decidir sobre sus vidas y sus cuerpos.

    Afirmaron que la modernización del aparato del Estado deberá propiciar una mayor participación política de las mujeres; demandaron un federalismo descentralizado y equitativo; un desarrollo sustentable, incluyente y equitativo que, tomando en cuenta las diferencias entre hombres y mujeres, impulse el desarrollo de todos los sectores sociales.

    En voz de Malú Micher, titular de la Secretaría de la Mujer del PRD, la Declaración Política del Congreso Nacional de Mujeres señala que éste es el inicio de la participación activa de las mujeres para incidir con mayor fuerza en la Reforma del Estado e impulsar los resolutivos en los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial en los ámbitos federal, estatal y municipal.

    El resolutivo con disenso

    Sin duda uno de los principales disensos fue el tema del aborto. Aunque este tema no estaba incluido en los documentos base de las mesas de trabajo, ni en la mesa dos, donde se discutió el tema de salud, ni en la mesa cinco donde se discutieron los derechos sexuales y reproductivos, en ambas mesas las congresistas del PRD y feministas propusieron “la despenalización total del aborto”.

    Esto generó que las militantes del PAN, así como de las organizaciones afines al mismo como la Asociación Nacional Cívica Femenina, se manifestaran en contra y pidieran en las mesas que se marcara el disenso.

    Sin embargo, ya en el pleno, toda vez que aquellas propuestas que no alcanzaban consenso en las mesas debían ser llevadas al pleno para su discusión y en su caso aprobación, las militantes del PAN alzaron nuevamente la voz como fue el caso de Margarita Zavala, Sandra Herrera y Cecilia Romero, quienes solicitaron que el tema se quitara del debate, toda vez que no estaba incluido en los documentos base.

    La mayoría de la militantes del PRI, PRD y las de las organizaciones civiles, señalaron que era preciso discutir sobre el particular y llegar a algún tipo de acuerdo. Por lo que, a pesar de la discusión, como sucede con el tema del aborto, polarizada, se aprobó por mayoría --con poco más del 75 por ciento de las participantes-- que las instituciones de salud respeten y garanticen los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; se garantice en casos de violación la información al respecto, se proporcione la anticoncepción de emergencia y se despenalice el aborto.

    Otra de las propuestas aprobada fue la homologación de las causales de aborto y su reglamentación, tal como lo hizo a principios de septiembre la jefa de Gobierno del Distrito Federal, al proponer a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ampliar las causales de aborto y modificar el Código de Procedimientos Penales, para que las mujeres que así lo decidan y en los casos en los que está permitido --violación, peligro a la salud de la madre, malformaciones congénitas-- se puedan practicar un aborto en las instituciones del sector salud.

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