comunicación e información de la mujer
semana del 3 al 9 de octubre del 2000

  • Disminuye mano obrera femenina ante el incremento de empresas de autopartes

  • Expansión de la industria maquiladora en territorio mexicano

    México DF, OCT 3, 2000 (Mónica Chavarría/CIMAC).- Durante el último lustro del siglo XX, la industria maquiladora presentó grandes cambios en su composición. Por un lado ha sido el incremento de la mano de obra masculina a este sector tradicionalmente femenino y, por el otro, la expansión de las empresas por todo el territorio mexicano, desplazándose hasta Quintana Roo, así como el poco avance, pero significativo, en las relaciones contractuales y derechos laborales.

    El incremento del número de empresas instaladas en nuestro país en los últimos cinco años ha permitido la incorporación de hombres y mujeres al empleo. Actualmente, hay un millón 294 mil 289 obreros, de los cuales 463 mil 980 son hombres, mientras que 568 mil 615 son mujeres.

    Este sector se caracteriza por la incorporación de la mano de obra femenina joven y de primer ingreso al empleo.

    Sin embargo, aunque la fuerza de trabajo femenina ocupa el 44.5 por ciento del total de la mano de obra en la industria maquiladora, y los hombres sólo llegan al 36.3 por ciento, en los últimos años el incremento de los éstos ha aumentado, sobre todo con las empresas de construcción, reconstrucción y ensamble de equipo de transporte y sus accesorios, de acuerdo con las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI).

    En tanto, las mujeres siguen siendo requeridas para los trabajos llamados “propios de mujeres” como ensamble de prendas de vestir, confección de textiles y otros materiales, o bien, en la selección, preparación, empaque y enlatado de alimentos.

    Al respecto, Josefina Morales, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, indicó que con la apertura de empresas de ensamblado de autopartes “se cambió la composición de la mano de obra en la industria maquiladora, ya que se incorporó a los hombres a este sector”.

    Por lo que la mano de obra masculina sigue incrementándose, un ejemplo es que en mayo de 1999 las mujeres obreras ocuparon el 45.3 por ciento del total del empleo, mientras que sólo emplearon al 35.5 por ciento de hombres. Sin embargo, durante este año en el mismo periodo, la participación de la población femenina descendió a 44.5 por ciento, y la de los varones aumentaron a 36.3 por ciento.

    La Maquila en México

    La industria maquiladora se caracteriza por ser un proceso de ensamblado de partes de un producto industrial, cuyos insumos se importan y cuya producción se exporta en la mayoría de las ramas, para ser integrado posteriormente a un producto final.

    La crisis del llamado modelo de sustitución de importaciones o del desarrollo estabilizador que a lo largo de casi cuatro décadas (1940–1980) registró un incremento constante de la economía nacional, superior a seis por ciento anual, impulsó una industrialización que aspiraba a abastecer la demanda interna de bienes de consumo y a consolidar una industria básica y que dependió de la inversión pública privada.

    La industria maquiladora se convierte, a partir de los años ochenta, en uno de los ejes que sostiene este nuevo modelo de desarrollo: en la actividad productiva más dinámica de la economía nacional, la que registra la más alta tasa de crecimiento, la mayor generadora de empleos productivos, la responsable de una parte considerable de la exportación manufacturera y al dispersarse por el territorio nacional va a conformar una nueva geografía industrial en México.

    De hecho, la maquila se transforma en la principal característica del proceso de industrialización del país y llega a ocupar a la cuarta parte de la fuerza de trabajo de la industria manufacturera.

    Esta industria se promueve desde mediados de los años sesenta como una actividad industrial de excepción, que se localizaría en las zonas francas de la frontera norte, libre de impuestos, dado que su producción se destinaría al mercado externo y ayudaría a mantener la mano de obra que ya no emigraría a Estados Unidos, al cancelarse en 1965 el acuerdo de “braceros” que permitía la presencia de la mano de obra temporal en el país vecino del norte, desde la Segunda Guerra Mundial.

    Sin embargo, en las últimas dos décadas esta actividad representó pérdidas para el nivel de vida de la población, pérdidas en la finanzas públicas, en la desvalorización de nuestra moneda, en el empleo y para miles de pequeñas y medianas empresas.

    La invasión de empresas maquiladoras

    Cabe recordar que la incorporación de México al GATT, en 1985, inició un proceso de mayor apertura al capital y mercancías extranjeras que aceleró esta actividad. Y a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) a finales de 1994, crece más rápidamente esta actividad, toda vez que en este sexenio se establecieron en el país cerca de mil maquiladoras.

    En la industria maquiladora se registran 10 ramas: la selección, preparación, empaque y enlatados de alimentos; ensamble de prendas de vestir y confeccionado con textiles; fabricación de calzado; ensamble de muebles; productos químicos; construcción y ensamble de transporte y sus accesorios; ensamble y reparación de herramientas; ensamble de maquinaria, equipo, aparatos y artículos eléctricos y electrónicos; materiales y accesorios eléctrico y electrónicos y ensamble de juguetes y artículos deportivos.

    Otro de los grandes cambios en la composición de la industria maquiladora, es su extensión en el territorio mexicano.

    Cabe recordar que la maquila en sus inicios fue un fenómeno de la frontera norte del país, por lo que los primeros municipios en los que se ubicó esta actividad, en 1975 con 50 establecimientos, eran Ciudad Juárez, Matamoros, Mexicali, Tijuana y Nogales, mientras que para 1990, el 88 por ciento de los establecimientos se concentró en las entidades fronterizas como Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Baja California, con 544 empresas.

    Pero, para 1995 comenzó el desplazamiento regional a zonas no fronterizas, toda vez que su ubicación llegó hasta Quintana Roo. Actualmente, “la industria maquiladora se encuentra en 200 municipios del país”, indicó Morales.

    Los establecimientos por entidad federativa en todo el país son: tres mil 562, (cifra hasta mayo de este año), donde en Baja California se concentra el 20.9 por ciento de la industria; en Tamaulipas el 14.3 por ciento; Chihuahua cuenta con 25.2 por ciento; Coahuila 8.9 por ciento; Sonora 8.0 por ciento; y Nuevo León con 5.3 por ciento.

    Mientras que en otras entidades se localiza el 17. 4 por ciento de las empresas maquiladoras, como en Aguascalientes, Baja California Sur, Campache, Durango, estado de México, Distrito Federal, Guerrero Hidalgo, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

    “El desplazamiento de la industria maquiladora, se debe en parte a los bajos salarios internacionales que se pagan en nuestro país, lo que convierte a México en uno de los centros de atracción para el gran capital trasnacional”, afirmó la especialista en estudios de maquila.

    Por otro lado, la expansión de las empresas maquiladoras en el territorio mexicano, se debe también a la demanda de trabajo en las comunidades rurales del país.

    Sin avance, las condiciones de vida de los obreros

    Empero, la expansión de esta industria no representa mejores condiciones de vida para los obreros y obreras del país, toda vez que a lo largo de estos últimos cinco años, poco han avanzado en sus relaciones laborales, para un mejor nivel de vida.

    “Los obreros han logrado que se les reconozca su contrato de trabajo, prestaciones económicas, bonos de productividad, asimismo han democratizado sus sindicatos”, sin embargo, no es suficiente, toda vez que ante la nueva coyuntura política, de la llegada de Vicente Fox Quesada, presidente electo, la industria en general, se enfrentará a una pérdida acumulada del poder adquisitivo.

    Lo anterior, lo indicó la también autora, Josefina Morales, de “El eslabón industrial, cuatro imágenes de la maquila en México” al señalar que en la próxima administración federal del país, se prevé que las “nuevas condiciones de trabajo estarán regidas por las unión de gobiernos locales y empresarios para desaparecer a los sindicatos”.

    Por lo que exhortó al presidente electo a que cumpla con su papel de defensor de los trabajadores y a que cumpla con las la Ley Federal del Trabajo.

    Morales indicó que hasta este momento, el sindicato más combativo en la defensa laboral es el de Tamaulipas, especificó que ha sido por la organización de las mujeres obreras, que han luchado por las condiciones de trabajo.

    Por ello, dijo, es necesario que al interior de los sindicatos se propicie la organización de los trabajadores de la industria maquiladora. Agregó que “hay que reconocer que no se están organizando los sindicatos y de continuar así no contarán con un contrato de protección al trabajo, que se verá reflejada en la pérdida acumulada del poder adquisitivo”.

    En cuanto al salario de los obreros, éste apenas alcanza cerca de ocho mil pesos mensuales. Los salarios de las mujeres obreras en el centro del país, fluctúa entre 1.3 y 1.6 por ciento; en tanto que para el norte fluctúa entre dos y tres por ciento.

    Por otra parte, la especialista dijo que la industria maquiladora ha sido la que ha presentado en los últimos cinco años el crecimiento más activo de la economía en el país.

    Las condiciones laborales de las mujeres tiene que entenderse en dos vertientes, por un lado es que esta industria ha sido la más dinámica en la última década y ha sufrido cambios en la estructura del empleo, ya que en los años ochenta la participación de la mujeres obreras en esta industria era de 80 por ciento, mientras que en el último lustro se ha reducido en 50 por ciento, y por otro lado, es el incremento de la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo.

    Lo anterior se debe a que en la ramas de la autopartes se requiere de mano de obra masculina, Sin embargo, la incorporación de las mujeres en el mercado laboral ha sido ascendente, primero porque la industria requiere mano de obra en actividades como la confección y el ensamble de material eléctrico y electrónico porque son actividades manuales, consideradas actividades manuales de tradición para las mujeres.

    Y por otro lado, se debe entender el incremento de esta actividad a la par del desarrollo mismo de la economía al incorporar a las mujeres al mercado de trabajo y este lo encuentra en la Industria Maquiladora. Finalmente, a casi dos meses de concluir el sexenio de Ernesto Zedillo, las condiciones de empleo para las mujeres han cambiado significativamente, pero no representó mejoría en la calidad de vida femenina.

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