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comunicación e información de la mujer semana del 10 al 16 de octubre del 2000 |
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Guadalupe Elósegui. Seattle, Praga... y ahora Nueva York. Las movilizaciones sociales de millones de personas que se oponen al capitalismo salvaje y a las políticas económicas que afectan a gran parte de los habitantes del planeta, son el termómetro del siglo que comienza. Los abismos económicos que marcan una calidad de vida cada vez más deficiente y asimétrica en posibilidades de desarrollo han sido cuestionados por manifestantes y activistas en los foros organizados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Ahora es el turno de las mujeres, específicamente. La Marcha Mundial de las Mujeres, Pan y Rosas 2000, que se desarrollará en su frente principal ante la sede de las Naciones Unidas, el 17 de octubre, en Nueva York, ha sido convocada por la Federation des Femmes du Quebec como un instrumento que quiere hacer visible la lucha de las mujeres contra la pobreza y la violencia de género y lograr que los gobiernos y organismos multilaterales tomen medidas concretas para eliminar de nuestras sociedades estos dos flagelos. Algunas de las 17 reivindicaciones de la MMM2000, señalan la necesidad de que la ONU haga verdaderas presiones para que todos los países ratifiquen sin reservas y apliquen los convenios y los pactos a los derechos de las mujeres y la infancia. En lo que se refiere a la erradicación de la pobreza, las reivindicaciones establecen que el 20 por ciento de las donaciones, otorgadas por la ayuda internacional, ya sea en forma directa o través de instituciones multilaterales, sean para el desarrollo social y que el 20 por ciento de los gastos del país que recibe los donativos sean destinados a los programas sociales. Hace cinco años ya de la realización de la Conferencia Mundial de las Mujeres realizada en Beijing, China, donde los gobiernos del mundo se comprometieron a promover la equidad, la justicia y el fin de la violencia en contra de las mujeres. Los resultados de ese compromiso se evaluaron en junio pasado, y se constató que los avances han sido lentos, nulos o de poca relevancia. Sólo basta con mirar alrededor o enterarnos por los medios de comunicación del ámbito violento, hostil, discriminatorio y de miseria en el que viven tres mil millones de mujeres en el mundo. ¿Cuántas más tendrán que vivir y morir con violencia o por hambre antes de que los gobiernos tomen el papel que les corresponde ante este genocidio? No es posible que alguien ponga una bomba en torno del cuello de una campesina colombiana y la haga estallar; que siga la mutilación genital de cientos de miles de niñas y mujeres en África; es inconcebible la muerte de las niñas chinas porque el gobierno de ese país practica un control demográfico selectivo que privilegia el hijo único varón. O la violación de mujeres como estrategia de guerra en los Balcanes o en Chiapas contra las indígenas desplazadas; la violencia que padecemos en Nuevo León, con cifras que hasta en el primer semestre de este año arrojan casi dos docenas de mujeres degolladas, violadas, apuñaladas, golpeadas, muertas en hechos de violencia intrafamiliar de una saña inaudita. La violencia no es solamente física o psicológica. Tiene un rostro que se manifiesta en la negligencia o deficiencia en los servicios de salud reproductiva, cuyos resultados son miles de muertes anuales por embarazos y partos mal atendidos, por incidencia de enfermedades de transmisión sexual y abortos. Violencia es también no otorgar créditos a campesinas, negar la oportunidad de educarse a una niña, violencia es el control de las decisiones sobre el propio cuerpo y el ejercicio de la sexualidad por parte de otra persona. Nuestro deber es hacer valer nuestro derecho a una vida en paz, digna y con equidad. Por ello es necesario adherirnos a los objetivos de la MMM, que plantea estimular un movimiento de solidaridad entre grupos de mujeres, como un gran gesto de afirmación a nivel mundial. Hay que promover, asimismo, el apoyo masivo a las reivindicaciones mundiales en torno a los temas de la pobreza y la violencia. Así como la convocatoria lanzada por el Millón de Madres, para limitar la venta de armas y la muerte de miles de adolescentes en Estados Unidos, prendió como fuego en pasto seco gracias a Internet en tan sólo unos meses, y tuvo el resultado, el 10 de mayo pasado, es indispensable que la voz de la Marcha Mundial de las Mujeres se escuche alto y muy fuerte. Hasta enero de 2000 se han adherido a esta campaña más de dos mil organismos de diferentes tipos, en más de 140 países. En México, la Consulta Nacional para los Derechos de las Mujeres que realizamos el 5 de marzo fue sólo una de las múltiples actividades que se están haciendo mensualmente, los días 17, con objeto de sensibilizar a la población para que participe. Pueden inscribirse a la MMM las organizaciones no gubernamentales y sociales de mujeres; los comités de mujeres dentro de grupos mixtos, los organismos mixtos, siempre y cuando las mujeres asuman el liderazgo del proyecto y, por supuesto, todas las que deseen hacerlo a título personal, con sólo llenar una forma de adhesión. En México y Nuevo León ya suman cientos los grupos organizados, entre ellos: Alcadeco, AC; Asociación de Mujeres Unidas de Sonora, AC; Campaña El Banco Mundial en la Mira de las Mujeres; Campo, AC; Cecadel; CECEN; Centro de Apoyo a los Derechos Humanos Monterrey; Centro de Apoyo a la Mujer Margarita Magón; Centro de Mujeres Tonantzin; Cedimse; Cesder; Centro de Investigación y Acción de la Mujer; CIMAC; Comunicación e Información de la Mujer en Nuevo León, AC; Coordinación Diocesana de Mujeres; Colectivo Atabal; Codim, AC; CIRM; Coordinación Nacional de Organizaciones de Mujeres Civiles Por un Milenio Feminista. Así como Cosyddhac; CREO; Frente Auténtico del Trabajo; Fronteras Comunes; FPLZ; Grupo Factor X, Casa de la Mujer; Grupo de Mujeres de Morelos; Mercedarias Misioneras de Berriz; Mujeres en Acción Sindical; Kinal Ant'zetik; Mujeres Trabajadoras Unidas; Mujeres Guerrerenses por la Democracia. Continúa la lista con Mujeres por México; Mujeres para el Diálogo; Mujeres Solidarias en Acción Social; Red de Mujeres Sindicalistas; Red Nacional Género y Economía; Red por la Salud de las Mujeres en el DF; MUSA; MUSAS; Secretariado de Pastoral Social de Monterrey; Servicios Sociales Solidarios Ymelda Tijerina; Sindicalistas en Movimiento; SIFRA; Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana; Sindicato de Trabajadores Académicos de la UAG; Stinca-FAT; Unidad Cooperativa Independiente; Unión Nacional de Mujeres Mexicanas. La marcha de relevos ya inició. El 5 octubre llegó a Chiapas la delegación procedente de Centroamérica, a la que se han unido contingentes de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Ayer estuvieron en Puebla, donde se reunieron con los grupos de Guerrero y Morelos. El domingo pasado hubo una fiesta en el Zócalo capitalino. La marcha pasará por Monterrey el día 11, engrosada por las delegadas de Guanajuato, San Luis y Zacatecas. Paralelamente, saldrán las delegaciones de Chihuahua y Sonora hacia El Paso, Texas. En Nuevo León, si desea participar, llame a Beatriz de la Vega o Marianela Madrigal, Arista 230 Sur, teléfonos 342 48 60 y 342 57 99, correo electrónico marianelam@enlace.net, o pastoral-social@infosel.net.mx,O directamente contacte la dirección de la Marcha Mundial de las Mujeres 2000, postmast@mujecon.org.pe
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