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comunicación e información de la mujer semana del 10 al 16 de octubre del 2000 |
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Dunia Rodríguez. Cuando paso cerca de él la piel se me eriza. Con sólo respirarlo me derramo en secretos y tibios jugos. Adónde irán a parar tantos deseos, pregunto, y digo: hoy que estás aquí ‘tan de a deveras’ no sé qué hacer conmigo. De joven, cuando me cascabeleaban duro las emociones, tenía la loca ilusión de estar cerquita, bien juntito de tí, bueno de EL; de él, así con mayúscula, porque igual imaginaba un encuentro con ése que llegó a transtornarme más de un sueño: una ocasión enorme, infinita, irrenunciable, indomable; una ocasión de vaivenes y reflujos, ilimitadamente azul como el horizonte del tacto. Y pienso. Ahora qué hago conmigo, con los años de más, la historia acumulada y esta sensación de ‘juguetenuevodóndetepongo’. Te miro y remiro, echado ahí nomás en la almohada de junto, respirándome tan cerquita, tan quedo que siento cómo nos aspiramos por las mismas pieles. Tal vez me hubiera negado a esa circunstancia que nos puso, por fin, frente a frente, y nos hizo adivinarnos en los deseos; nos entregamos al dulce calor de los alientos y esquivamos el reojo, las mil fórmulas para evadirnos; quizás te desearía como ‘siemprentonces’ --pienso-- pero ahora, apenas muere un minuto, ya comienzo otra vez a querer ese aleteo que me anticipa el sueño inquieto porque acabo de olerte pasar. Qué haré conmigo cuando el alba irrumpa otra vez, otro día en las sábanas donde el tiempo se revuelca en tus caricias, todavía, después de veinte soles. Qué haré con esta mi vida derramada, y, no imagino, qué será de ti cuando el recuerdo me abandone.
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| > Reportaje Semanal | |||