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comunicación e información de la mujer semana del 17 al 23 de octubre del 2000 |
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Marta Guerrero González*. Él dice, pero la verdad es otra. Salinas no puede engañar a todos siempre. Algunos lo descalificamos en público y otros en su entorno. Bien por Patrocinio González que lo desmiente en cuanto a los milloncitos que supuestos dichos de Salinas, le pasaba a Cárdenas. No ves que se iban a quedar callados. Ya esos tiempos están pasando. Quiero hablar de lo que conocí y me sigue doliendo. Mi decir se basa en que escribí la memoria de campaña de Colosio (luego la de Zedillo) y por supuesto vivía en México. Aunque Salinas piense que todos estábamos fuera y no nos enterábamos de nada, que el país estaba vacío. Aquí mismo estamos, donde siempre. Salinas jugó con varios nombres antes de decidirse por Colosio, no fue el PRI quien lo eligió como dice en su libro. Desde luego que les daba alas a todos. Camacho se la creyó y punto, porque Salinas así lo quiso. Colosio también se preparaba para que, en caso de ser el ungido, todo estuviera al día. Así su equipo trabajó minuciosamente cada detalle, durante un par de años. Colosio quería que Carlos Rojas fuera el coordinador de su campaña y así lo expresó siempre. Salinas vía Córdova le pidió que considerase al doctor Zedillo, Colosio aceptó. Eso no tiene vuelta, así fue. Lo que no quiere decir más que eso, que no era de su equipo y que le fue impuesto. Coincidió con el argumento de Diana Laura, en el sentido que Donaldo no lo hubiera designado su sucesor. No se olvida que la muerte de Colosio evita la destitución del coordinador Ernesto Zedillo. Después de lo de Chiapas, Luis Donaldo piensa en iniciar su campaña en ese estado; presidencia no se lo permite y detiene su arranque mientras juega al gato y al ratón con Camacho. Y recordaran que cuando por fin empieza la campaña, esa noche, precisamente, Salinas le urge realizar los cambios en los cargos de su gobierno y se encierra durante cinco horas con todo su gabinete y anexas en Los Pinos, haciendo un festín para los periodistas y quitándole los reflectores al candidato. Recuerdo una caricatura de la revista Proceso, Colosio aparecía en un sillón de una barbería y decía “a ver quién chingados me pela”. Por eso todas esas páginas donde relata la seguridad de los afectos y el respeto que Colosio le profesaba a su investidura y a su persona salen sobrando, pues era de esperarse tal actitud. Ahora lo que vale preguntar es si eso rezaba de ida y de vuelta. Recuerdo que Colosio expresó en varias ocasiones, “mientras el presidente Salinas me apoye todo saldrá bien”. Donaldo estaba seguro de eso, yo también lo hubiera estado y más con un presidente como Salinas. La pregunta no sería si lo dejó de apoyar o no, elemental. Mejor, por qué Salinas le perdió la confianza a Colosio. ¿Por qué? * Columnista y presidenta de la Asociación de Peridodistas COMMUNICA/AMMPE
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