comunicación e información de la mujer
semana del 17 al 23 de octubre del 2000

  • EL CONVIVIO

  • ¿Ya probó el CF?

    Guadalupe Elósegui. En muchas culturas, la nuestra entre ellas, los hombres y las mujeres por lo general no hablan de cuestiones relacionadas con la sexualidad. Ya ve cómo es uno de penoso. O de bruto. O las dos cosas.

    El desconocimiento del propio cuerpo, sus vericuetos y sus funciones, es tan grande y problemático como los resultados de tamaña ignorancia: y ahí tenemos el riesgo de embarazos no planeados (con el consiguiente aumento en la cifra de abortos), la posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre ellas el VIH/Sida, por no hablar del montón de traumas y disfunciones (así le dicen ahora al querer y no poder) que nos dejan mirando al techo y rumiando nuestra triste suerte.

    Una interesante labor de educación en materia de salud sexual y reproductiva se realiza ahora en México, por medio de la labor conjunta de varias instituciones como el Centro de Información para la Mujer, GIRE, Cisex, y Family Health International, que con el apoyo de organismos locales promueven en el país la “Iniciativa Mexicana para la Distribución del Condón Femenino”.

    En Nuevo León, México, el estudio se llevó a cabo bajo la coordinación de Cecilia Saviñón, con la participación de un grupo “piloto” de 40 mujeres, quienes voluntariamente aceptaron experimentar con este nuevo método de protección anticonceptiva de tipo barrera y contra las ETS.

    Luego de un taller impartido por el grupo Abrazo y sus coordinadoras, las participantes conocieron las características del condón femenino (CF) y se comprometieron a usarlo y a compartir su experiencia personal en la evaluación, lo que permitiría conocer los pros y contras de su uso.

    El CF es una funda suave de plástico poliuretano (a diferencia del condón masculino que es de látex), cuenta con dos anillos flexibles del mismo material, uno en cada extremo. Se inserta en la vagina donde queda fijo por medio del anillo interno, mientras el otro aro queda fuera y protege el área genital externa. Su colocación es relativamente sencilla y a diferencia del condón masculino, puede ser colocado por la usuaria con algunas horas de anticipación. Por lo demás, desempeña prácticamente las mismas funciones que el masculino. La gran diferencia es que su uso es controlado por la mujer.

    El universo de participantes incluyó a mujeres de diversas edades, estratos sociales y nivel de escolaridad. Lo mismo asistieron amas de casa que universitarias, jóvenes y adultas, habitantes de zonas residenciales como la colonia Del Valle y de sectores marginales como Tierra y Libertad, Revolución Proletaria o la Garza Nieto, por lo que hubo mucha pluralidad en la muestra representativa.

    Fue interesante conocer las reacciones que provocó el uso del CF. El reporte preliminar de las voluntarias indicó que las resistencias culturales, más que las de orden práctico, predominan en la aceptación del método. La mayoría comentó la reticencia de la pareja a compartir el CF. Aun antes de probarlo, muchos comentaron lo “extraño”, “feo”, “chistoso”, “enorme” que es. Hubo que hacer bastante labor de convencimiento para que ellos se animaran a experimentar y no faltó quien rotundamente se negara a hacerlo, aduciendo que es “matapasiones”, pero también aquél a quien le pareció interesante y se ofreció de buen grado.

    A algunas mujeres les molestó el aspecto, el ruido, la inserción, la textura del producto, incomodidades que varían de persona a persona, y otras comentaron que finalmente son detalles que pueden ser resueltos y desaparecen al familiarizarse con el uso del CF. Para las parejas imaginativas o creativas puede ser incluso divertido.

    El reporte final de este estudio se tendrá a principios del próximo año, cuando concluya el muestreo a nivel nacional, y entonces se verá la posibilidad de distribuir a mayor escala el CF, que por el momento se puede adquirir sólo en algunas farmacias ( y lo venden acá “a la sorda”, como se hacía antes con los condones masculinos, y además más caro). Por lo pronto, si le interesa, en Abrazo está disponible en el 345-09-27.

    Lo que me pareció más importante de todo el asunto, además de la protección que el método ofrece, es el cambio de actitud que las mismas mujeres (y sus parejas) experimentan al usarlo.

    De entrada, el hecho de animarse a hablar sobre la sexualidad, el conocimiento del propio cuerpo y el de la pareja, el combatir a la desinformación y los prejuicios, ya es ganancia. Pero el que paso que da una mujer al asumir de manera informada y responsable el control de su cuerpo, su salud, su placer y su reproducción, es un gran avance que beneficia a la sociedad entera, y que hay que impulsar.

    gelosegm@hotmail.com

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