comunicación e información de la mujer
semana del 21 al 27 de noviembre del 2000

  • Comparten el dolor para emprender el camino de liberación

  • CODA, una salida para las relaciones destructivas

    México DF, NOV, 2000 (Silvia Magally CIMAC).- Todas ellas tienen algo en común: el sufrimiento. La mayoría sufren por su forma de relacionarse con el sexo opuesto que en muchas ocasiones deriva en abuso psicológico, físico y maltrato sexual. Ellas se autodenominan “Codependientes Anónimas” (CODA).

    Las burlas, insultos, críticas, comparaciones, golpes y el maltrato sexual, son “el pan de cada día” en estas mujeres, quienes decidieron terminar con esta situación, al acudir a un grupo de apoyo integrado exclusivamente por mujeres que inició su labor en 1992.

    En CODA, fundado por Lupita T, a raíz de que un pequeño grupo de mujeres concientizaron que vivían relaciones con profundo y cotidiano sufrimiento, se comparte el dolor para emprender el camino de la recuperación.

    El único requisito para ingresar a este grupo, es el deseo de abandonar las relaciones destructivas, se trate de parejas o de otras personas.

    En la calle de Charco Azul, número 16, en la colonia Mixcoac, de la ciudad de México, llegan diariamente mujeres desesperadas, de distintas edades, quienes hacen uso de la “tribuna”, para hablar de su problemática. Casi todas con lágrimas en los ojos recuerdan escenas de violencia.

    Maricela cuenta que durante años fue agredida por su pareja. El maltrato inició con pellizcos, cuando un hombre se sentó junto a ella en el cine, lo que despertó los celos de su pareja, terminando en una severa golpiza que la condujo al hospital. Después vinieron las amenazas de muerte. Poco después ella llegó al grupo.

    La pérdida de cabello, depresión, insomnio, miedo, angustia, insatisfacción, frustración son algunos de los síntomas en que se manifiesta la adicción a las relaciones destructivas, consecuencia de una existencia solitaria y que origina conductas desesperadas y obsesivas.

    En CODA se define la codependencia “como una enfermedad del alma, que se caracteriza por síntomas dolorosos, es progresiva si no se atiende a tiempo y es causa de una forma equivocada de amar.

    De tal manera, se reconoce al codependiente como aquella persona que vive afectada y obsesionada por la conducta de otros, tratando de tener el control.

    Las mujeres maltratadas y degradadas, en su mayoría por sus parejas, “se sienten indignas, destruidas, muchas veces buscan terminar con su vida y no se dan cuentan de que están enfermas emocionalmente”.

    Otros indicadores de este padecimiento son: aislamiento en el hogar, ocultar las conductas agresivas de sus parejas, permanecer llorando en la obscuridad, sentimiento de fealdad, en conclusión, “piensan que este mundo es una porquería”.

    Socorro se dice cansada, “duermo demasiado y siempre estoy fatigada. Me siento mal. No tengo ánimo de trabajar y no me siento bien en ninguna parte”.

    Pero también confiesa su miedo al enojo de su esposo, por temor a una reacción violenta. “Me siento como una arrimada en mi casa. No sé que lugar me corresponde”, sin embargo confía que entre las mujeres de este grupo encontrará pronto una respuesta a todas estas interrogantes.

    Xóchitl se dice “rescatadora”. “Me encantan las relaciones destructivas, me atraen los enfermos. Hago esfuerzos por no relacionarme con gente que me hace daño, pero siempre caigo en lo mismo”.

    Por ello prefiere aislarse, no contestar llamadas telefónicas, pero al final dice querer morir porque su pareja no le habla por teléfono. Mientras que Martha se muestra muy molesta en tribuna porque su cuñado es golpeador, “incapaz de sostener relaciones igualitarias”.

    Se dice obsesionada con la conducta del esposo de su hermana que no se conforma con golpear a su hermana, sino también a otros miembros de su familia.

    Todas ellas han sido de una u otra manera, usadas y abusadas, sin embargo han hecho todo lo posible para evitar ser abandonadas por sus parejas: rogar de rodillas para que no se vayan, lavar y planchar su ropa, tratar de verse atractivas, sin embargo al final, nada funciona.

    Algunas se han refugiado en el alcohol, las drogas, abusan del consumo de alimentos, todo con el ánimo de solucionar sus problemas, pero sin éxito.

    A su vez, Codependientes Anónimas dan a conocer un cuestionario que de contestarse en forma afirmativa en cinco o más preguntas referentes a las parejas, se determina la existencia de una relación destructiva.

    ¿Insiste en mantener el control de tu vida, tus pensamientos y comportamiento? ¿Consigue someterte con sus amenazas de violencia física o psicológica (insultándote, desvalorizando tus sentimientos y opiniones o incluso dejándote de hablar por periodos prolongados?

    ¿Cambia improvisadamente de seductor a déspota? ¿Hace comentarios despóticos sobre ti en particular y sobre otras personas en general? ¿Te castiga dejando de darte amor, dinero o contacto sexual? ¿Es celoso y posesivo?

    ¿Insiste en que para satisfacerlo renuncies a actividades valiosas e importantes para ti? ¿Te obliga a participar en actos sexuales que para ti son desagradables? ¿Tiene aventuras extramaritales? ¿Te humilla en presencia de otros? ¿Es encantador en público, pero te regaña cuando están solos?

    ¿Actúa como competidor de tus hijos o de otras personas importantes en tu vida? ¿Proyecta sobre de ti la culpa de todos sus conflictos?

    La intención de dar a conocer el anterior cuestionario, es invitar a reflexionar acerca de este problema, que pudiera ser un mal generalizado entre una gran cantidad de mujeres de nuestro país.

    > Reportaje Semanal