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comunicación e información de la mujer semana del 28 de agosto al 3 de septiembre del 2001 |
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Román González. De los 101 millones de personas que viven en nuestro país, uno de cada 20 tiene 65 años de edad o más, quienes sufrirán algún tipo de incapacidad durante casi seis años de los 20 que aún esperan permanecer con vida, indican estudios del Consejo Nacional de Población (Conapo). Este envejecimiento demográfico provocará en el largo plazo un creciente desbalance entre la población trabajadora y la de edades avanzadas, lo que impondrá fuertes presiones a los sistemas de jubilación, e implicará una cuantiosa reasignación de recursos hacia los servicios de salud y seguridad social. Asimismo, se realizarán importantes cambios en las relaciones, organización y estructura interna de las familias, ya que muchos de los adultos mayores carecen de seguridad social. En el marco del Día Nacional del Adulto Mayor --28 de agosto-- Conapo indica que existen grandes desafíos para dar atención a las y los adultos mayores. Entre ellos está el que población activa deberá atender, a través de mecanismos diversos de transferencia de recursos, a un número creciente de adultos mayores dependientes, y satisfacer sus necesidades básicas para que tengan una vida digna. Explica que, debido a este envejecimiento demográfico, algunos sectores, como las industrias que fabrican pañales, juguetes y ropa para niños, deberán de cambiar de actividad para atender las necesidades domésticas y nutricionales de los adultos mayores. En tanto, se requerirán menos servicios como guarderías, maestros y escuelas de educación básica, y menos establecimientos obstétricos y pediátricos, y seguramente más geriatras y especialistas en la atención de enfermedades crónico-degenerativas, más casas-habitación y servicios de recreación para ancianos. Respecto a la salud, las incapacidades que tendrán principalmente los adultos mayores, serán artritis, hipertensión y pérdida de la vista y el oído. El organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación (SG), señala que en la vejez es común la aparición de síntomas y efectos del deterioro crónico de la salud, que en la mayoría de los casos no son causas directas de muerte, pero que tienen impactos relevantes en la forma de vida y sus necesidades, pues recaen en la responsabilidad de la familia y establecen requerimientos al sistema social y económico. Estudios indican que las personas de la tercera edad aumentarán de 4.1 millones en 1996 a 4.9 en 2001; a 7 millones en 2010; 17 millones en 2030 y 32.4 millones en 2050, representando 4.4, 4.8, 6.2, 13.2 y 24.6% por ciento del total de habitantes del país, respectivamente. Asimismo, de los 22.6 millones de hogares, uno de cada 12 cuenta con un adulto mayor que no goza de servicios de seguridad social en alguna institución del Estado. En las entidades de mayor pobreza y marginación son donde estos porcentajes se elevan, llegando a representar 13 por ciento de los hogares en Puebla y en Guerrero, y 15 por ciento en Oaxaca. La mayoría, destaca Conapo, de los adultos mayores cuando deciden retirarse del trabajo no cuentan con la protección de una pensión o jubilación, o bien, cuando la tienen, los recursos son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. De ello, las insuficiencias de la seguridad social explican la alta tasa de participación laboral después de los 60 años, en donde casi 60 por ciento de los hombres y poco menos del 20 por ciento de las mujeres realiza alguna actividad productiva, así como la situación de dependencia respecto a las redes sociales y familiares de apoyo en la que viven cientos de miles de adultos mayores en México. En el mundo, hoy viven mil 200 millones de personas mayores, mientras que en 1996 se registraban 550 millones. México es uno de los 11 países con mayor número de personas mayores. En general, afirma Conapo, las personas están expuestas a distintos tipos de vulnerabilidad en el transcurso de su vida, pero las diferentes dimensiones de la desigualdad se amplían en la vejez, atrapando a las personas en una relación de desventajas múltiples respecto de la cual resulta hoy en día muy difícil de escapar. Será hasta el año 2002 cuando se realice la Segunda Asamblea General sobre el Envejecimiento en el Mundo, que se realizará en Madrid, España, donde se discutirán como prioritarias la erradicación de la pobreza, los servicios de salud, la autorrealización y el ambiente favorable a las personas mayores. Como se recordará, el año de 1999, fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como el Año Internacional de las Personas de la Tercera Edad”, adoptando el lema “Sigamos activos para envejecer bien”.
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