![]() |
|
|
|
|
|
V Aniversario Red Nacional de Periodistas
La historia de una aventura
Primero que nada quiero agradecer la oportunidad que me dan de compartir con ustedes mi experiencia desde el ingreso a la Red, y sobre todo, de estar aquí para conocer y aprender del trabajo tan valioso que han hecho otras compañeras de distintos puntos del país. Hace cinco años, cuando le tomé la palabra a Sara Lovera para incorporarme a la entonces denominada Red Informal de Periodistas, nunca me imaginé la trascendencia que ese paso tendría, no sólo en mi vida profesional, sino en la personal, de una forma muy determinante. Fue entonces cuando empecé a asimilar muchas cosas que hacía, y a las cuales no les había puesto la debida atención. Me di cuenta, por ejemplo, de que las mujeres realmente no nos vemos en los medios de comunicación, como lo que realmente somos, y sobre todo, valemos en la sociedad. Entonces, estuve de acuerdo que somos nosotras mismas quienes debemos impulsar los cambios para que esta situación sea diferente. Además, viendo el ejemplo de muchas que ya tenían un buen tiempo trabajando en esto, de otras que ya estaban al frente de revistas, periódicos y programas de radio y otras más en la búsqueda de espacios para divulgar los asuntos de las mujeres, fue para mí definitivo y alentador. Desde esa primera reunión cuando se formaliza la Red, y después en otros talleres, he comprendido que, aunque el trabajo, los objetivos, las metas comunes, son factores que fortalecen este grupo, sin duda el compañerismo, la convivencia, el aprendizaje mutuo y la amistad que hemos logrado hacer muchas de nosotras, es lo más enriquecedor. Aprender a valorar, a reconocer que hay otras mujeres que se dedican a hacer lo mismo que haces tú, pero de forma diferente, en condiciones distintas, con más o con menos recursos, es para mí una gran lección. La Red tiene cabida para todas. La forma horizontal de interrelacionarnos es, creo yo, una de las más grandes razones de permanencia. Estar comprometidas, no obligadas, a seguir en esta lucha que se ha multiplicado en cientos, consolida el camino construido. "Esto ya no lo podemos detener", me decía Sara hace unos días, cuando impartió uno de los talleres más concurridos de periodistas, en Ciudad Victoria. Y eso es completamente cierto, no lo podemos parar. Difícilmente puedes desprenderte de la Red cuando en ella encuentras eco a tus ideas, a tu deseo de transformar el estado de las cosas. Cada una en nuestro espacio, de acuerdo a nuestras posibilidades y condiciones hemos fortalecido esta unidad, que espero que festejemos dentro de 10, de 15, de 20, y muchos más años. Agradezco nuevamente que me den la oportunidad de hablar ante ustedes, y que dentro de este marco tan especial de aniversario, me permitan compartir una experiencia propia en Nuevo León, una entidad difícil, como lo son sin duda muchas otras, pero que sin embargo el trabajo realizado durante más de cuatro años logró en enero del 2000 el nacimiento de (otra) una hijita más de CIMAC, una cómplice más de la Red. A nuestra oficina le llamamos Comunicación e Información de la Mujer en Nuevo León, (CIM), y es el resultado de un trabajo previo, con talleres hacia periodistas locales en una primera instancia, ligándonos luego con otras áreas de la región, lo cual ha permitido que periodistas de Coahuila y de Tamaulipas, hayan hecho ya sus propios grupos y talleres. Como decía en un principio, mi vida cambió aquel septiembre de 1995. Antes, jamás imaginé estar negociando espacios en los medios para hablar de las mujeres, ni muchas otras cosas, que como CIM debo enfrentar, como negociar convenios de difusión, hacer propuestas, armar proyectos, y sobre todo hablar en público como ahora. La formación de la Red hace cinco años sembró una semilla que no podía dejar reprimida en mi corazón, ni en mi mente. Así es que me dispuse a platicar lo que había aprendido. Empecé con mis amigas, quienes me veían con cara de interrogación; a algunas de plano no les interesó, otras me acompañaban a las juntas para que no me sintiera mal, pero no estaban conmigo. Pero luego di con las personas correctas, digo, en términos de intereses comunes. Batallé también un buen rato, pero allí seguía yo, nadie me obligaba... Armamos un primer taller en 1997, y creo que ese fue el definitivo para definir y afianzarnos como grupo. A partir de entonces hemos hecho un taller por año, entre otras actividades con grupos de mujeres de la entidad. La oficina del CIM en Nuevo León es el fruto de un esfuerzo, es un proyecto que realmente apenas se inicia, es un sueño, es una esperanza de aportar cosas nuevas al periodismo de género, es un granito de arena a la lucha por la equidad, es todo eso que ha impulsado CIMAC y la Red Nacional de Periodistas, y es y espero que sea por mucho tiempo, un espacio para hacernos presentes las mujeres. Y bueno, por supuesto que la labor no es de una sola persona. Guadalupe Cruz, Sonia Borjas, Reyna Ramírez, Guadalupe Elósegui y Velia Jaramillo, nos hemos acompañado desde un principio en esta aventura. Muchas gracias a ellas, a Norma González por su apoyo. Muchas gracias Sara Lovera por su ayuda infinita, porque no nos deja solas. También al equipo de CIMAC, a Lucía, a Sonia, a Hilda, y a todas y todos ustedes, de verdad gracias.
|
|
|
volver al especial V aniversario de la RNP |
|