V Aniversario Red Nacional de Periodistas
FORO MAS ALLA DE LOS RETOS
EL PERIODISMO DEL SIGLO XXI
22 DE SEPTIEMBRE 2000

Una Propuesta Periodística

Sara Lovera

  La historia de su vida está marcada por una gran pasión: el periodismo; y por una persistencia: las mujeres. Ha sido maestra, como muchas colegas la consideran, de decenas de periodistas. Es reconocida como una mujer que está asida a sus sueños desde siempre. Su currícula es extensa. Habla de 30 años de ejercer el periodismo.
  Cursó la carrera de trabajo social en la Universidad Nacional Autónoma de México y la carrera de periodismo en la Escuela Carlos Septién, quizá por eso nunca se le olvida que el periodismo está ligado al servicio público, tal como ella misma lo afirma.
  Ha trabajado para casi todos los medios impresos y electrónicos, es fundadora de los noticieros de Radio Educación y Canal 11. Ha sido fundamentalmente diarista. En el periódico el Día inició una larga carrera que hasta el día de hoy continúa. Trabajó en el UnomasUno, y fue fundadora y socia de La Jornada, periódico que vio nacer lo que sería más tarde el impulso fundante de lo que hoy es Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), a partir de la creación del suplemento Doblejornada.
  Ha obtenido diversas distinciones por su trabajo profesional. El Premio de Periodismo Rosario Castellanos, el Premio de Periodismo sobre Reportaje del Diario El Porvenir, entre otros, pero quienes la conocemos sabemos que, del cual, se siente más orgullosa es del premio al que se hizo acreedora en 1989 denominado"al valor civil" por la cobertura informativa del caso de las 19 jóvenes violadas del sur. Como este, también son memorables sus crónicas y reportajes sobre las costureras a raíz del sismo de 1985.
  Es autora del libro "Las Alzadas"; "Policías violadores, violadores policías"; coordinadora de "Tejedoras de la Palabra" y por supuesto estoy hablando de nuestra anfitriona, la periodista Sara Lovera, coordinadora general de CIMAC.

El Siglo XX pasará a la historia como una centuria paradigmática. Dos revoluciones han sucedido en este lapso de la historia de la humanidad. Ambas ya alteraron de manera profunda la vida de relación entre las y los humanos. Esta doble revolución ya influyó en la vida cotidiana: la pareja, la maternidad, los procesos de trabajo, la sexualidad, los afectos, el amor y los referentes personales de identidad.

También alteraron y están influyendo en la relación entre países, pueblos, comunidades, entre gobiernos y estilos de política. Se ha considerado a nuestra época como signada por la globalidad y la diversidad realmente existente. En lo político se habla ya de gobernabilidad global. En lo cultural, estamos de cara a influencias y confluencias pluriculturales; en el mundo occidental, como en la época de los Grecorromanos, podríamos decir que están claros nuevos referentes para una nueva universalidad.

Me refiero a la revolución de las nuevas tecnologías de la comunicación y todos su significados y a la emprendida por las mujeres de todo el globo terráqueo.

Las nuevas tecnologías de la comunicación, del telégrafo a la internet y los teléfonos celulares, están generando al siglo XXI como uno signado por la acumulación y distribución masiva de información. Esto ya hizo posible que los mensajes e informaciones, los conocimientos, de la más diversa índole, factura e intención se introdujeran en los ámbitos más íntimos y personales, construyendo, día a día, nuevos imaginarios sociales, culturales y políticos. Pero persiste aún la afirmación de muchos y viejos esquemas, de referentes superados. ¿quién puede dudar ahora de todo ello? Nadie escapa a la intromisión, a la influencia, a la penetración, de este cúmulo infinito de información y conocimiento.

La de las mujeres, ha venido operando, del núcleo familiar a la arena pública. Ellas, nosotras, cuyo referente de rebeldía nació en la Revolución Francesa, durante el siglo XX, produjo profundos cambios personales y colectivos cambios que atentan contra toda la cultura y sus instituciones, esa que por más de 4 mil años se construyó desde el referente masculino. Nuestra incursión en el mundo de lo público ha puesto en cuestionamiento todo. De la institución del matrimonio a la maternidad, de la estructura de la política al conocimiento y la ciencia. Las investigaciones feministas en los últimos 2 siglos, pero significativamente en los últimos 30 años, constituyen hoy una revelación sustantiva. Tanto que tendríamos que reescribir la historia. Por eso es tan revolucionaria y atentatoria la nueva cultura feminista.

Desde el feminismo estamos hablando de un nuevo sistema de relaciones entre los hombres y las mujeres, de una reinterpretación de la democracia, de la política, de la redistribución del poder y del ingreso.

Pero todavía lo viejo, lo que ya no responde a la realidad, y por ello es conservador, intenta sostener las viejas instituciones, que se derrumban paso a paso. Bastaría simplemente indagar en los hechos y los sucesos, como propone lo mejor del periodismo contemporáneo.

Para la revolución de las comunicaciones hay diversas respuestas, pero culturalmente, muchos de sus productos van a la zaga de esta conversión cultural y social, tanto, que la participación de las mujeres y sus propuestas, no se nombran, de ellas no se informa suficientemente, no se circula masivamente, no se hace visible.

Es en este contexto donde surge la gran interrogante: ¿cómo ubicar una propuesta periodística en este contexto?, si el periodismo es una actividad pública, hoy de gran alcance gracias a la revolución tecnológica de las comunicaciones y cuyos principios básicos son informar, develar, contar sucesos y tomarle nota a la historia. En en el periodismo, ese básico, diría Raymundo Riva Palacio, tenemos que distribuir y circular ideas, de un mundo, claramente diverso, pujante, con mil entramados y conocimientos. Cómo conseguir, desde el periodismo cotidiano, urgente, variar la mirada hacia los diferentes actores de un acontecimiento. Ahí, sin lugar a dudas, estamos las mujeres. En cada tramo, engranaje, hecho o suceso.

LA PROPUESTA

De cara a esta realidad palpable e indiscutible nació nuestra propuesta periodística e informativa. Los cambios en la vida de las personas, de la mitad de la población, no han sido reflejados todavía suficientemente por los medios de comunicación. Es más grave lo que se oculta que lo que se dice. La presencia de las mujeres, como nuevas sujetas sociales y políticas, sigue siendo una quimera, a pesar de que estamos ahí, en la construcción social, desde el principio de la historia. Pero hoy con mayor fuerza y evidencia. Aún así no somos nombradas, y para existir, con todas las de la ley, es imperativo ser nombradas.

Lo somos, solamente a veces. Alguien ha dicho que todavía el gran cambio cultural no se ha dado masivamente, ni entre los hombres ni entre las mujeres. Es como si no pasara nada. Y sin embargo ya estamos discutiendo que la universalidad nos incluye. Ya hemos mostrado en la arena pública, habilidades y destrezas, sentimientos y oprobios, hemos construido propuestas a cual más. Estamos discutiendo, a profundidad, cómo rescatar de esa universalidad, nuestro derecho, automático, simplemente a participar, en paridad en todos los actos y todos los beneficios de la humanidad. Como sujetas de nuestra historia.

Ese es el desafío, y para ello nació CIMAC, Comunicación e Información de la Mujer. Con un estricto sentido periodístico, hemos puesto en escena, sin ambages, lo que hoy llamamos la otra noticia, la que incluye a las mujeres, tan plural como se quiera, tan diversa como se propone en los nuevos proyectos periodísticos, tan completa como sea posible, tan profesional y profunda, como lo exige el oficio. Lo hacemos con los nuevos y los probados instrumentos del periodismo. Contar desde la mirada y el accionar de las mujeres , sucesos, propuestas, intervenciones políticas, incursiones sociales, deseos, sinsabores, búsquedas, sentimientos y sobre todo, hechos. Nadie podría afirmar hoy que no estamos o que no queremos estar. Eso es un prejuicio.

Nuestra propuesta es relatar los hechos que el periodismo tradicional no considera noticia. De esta manera estamos contribuyendo a la democratización del periodismo, esa que es vital para nuestro tiempo. Trabajamos para evitar una concepción basada en una idea de periodismo que todavía se ancla solo desde el poder. Y aunque existen propuestas periodísticas incluyentes, no podríamos hablar de un proceso real de cambio, mientras no se recojan el pensamiento y las acciones de más de la mitad de la población. No queremos espacios a parte, queremos estar simplemente en el hilo de la información cotidiana.

Y ese, reitero, es el cometido. Las mujeres nos sabemos parte de las distintas realidades, ya estamos gobernando; creando alternativas de vida, desde otra mirada y otro hacer, todavía sin autoridad suficiente para ser tomadas en cuenta en la edición cotidiana de un diario o la confección de un noticiario. Por otro lado se multiplican los portales en la internet, que nos ven todavía a las mujeres, como si viviéramos en el siglo XIX, asunto que es necesario cambiar.

Queremos que se refleje esta realidad y la otras, que compartimos con los varones, la de todas las desigualdades, la de la pobreza y la falta de oportunidades. Pero compartir con los hombres esa realidad, no justifica el subsumirnos en ella, cuando tenemos otras cosas que decir y otras vivencias, miradas, deseos, propuestas y realidades. Queremos que se cuente esa diferencia, que se note esa diferencia.

Proponemos una huelga doméstica y entonces todas las miradas nos señalan. Simplemente por poner en la mesa que la tarea doméstica debe ser reconocida y repartirda entre todos los miembros de una familia. Estamos en una huelga, pero a ningún reportero hombre o reportera mujer se le ocurre que existimos. Nadie nos ve. Cada día en México 4 mujeres mueren a causa del cáncer cérvico uterino, pero eso es sólo noticia estadística, cuando lo es. Pero la investigación periodística, no profundiza ni desentraña las causas, los matices culturales, las necesidades distintas para reportalo, los porqués y los cómos.

La propuesta ha fructificado. Estamos fabricando nuestras noticias, desde una mirada alternativa, pero no marginal. Hemos construido una agencia de noticias, casi igualita que una pensada por los hombres, pero sus contenidos, intenciones, descripciones, búsquedas de las realidades de las mujeres, revelan ese otro mundo, el que vivimos más de la mitad de la población.

Queremos y estamos haciendo un periodismo, entendido como se entiende culturalmente, de información y análisis, de responsabilidad pública, buscando efectos democratizadores, pero donde siempre somos nombradas, significadas como lo que somos y no como se piensa que somos; reflejadas con nuestras distinciones de clase, etnia, condición social; como parte de la comunidad, el oficio, la especialidad o el interés, de nuestras distintas vivencias o acciones.

Esta propuesta responde, sin ambages, a las distintas realidades humanas, desde una perspectiva de las mujeres, buscando profundizar en cada realidad completa, compleja, universal y diversa. Todo a un tiempo, porque las mujeres estamos en todos esos espacios concretos, como actoras conscientes o inconscientes.

Para ello estamos usando la revolución tecnológica. Queremos llegar al último rincón de intimidad, (como la televisión), pero queremos estar en el espacio público en la misma medida que los varones. ¿Acaso no tenemos propuestas? Claro que las tenemos.

También estamos ciertas, que por ahora, nos sumamos a las claves del ideal periodístico. Lo estamos haciendo profesionalmente, no queremos que lo alterativo se entienda automáticamente como menor o complementario. Nuestros productos noticiosos son hoy competitivos, a la medida de estos tiempos. Del texto al contexto, de la cuartilla al portal, del hilo noticioso a la carretera de información.

Estamos reportando, además, propuestas públicas y democráticas, desde las mujeres, que tienen su voz y su palabra respecto de la Reforma del Estado, el partido político, la economía, las finanzas, la crítica social o cultural.

Trabajamos con la seguridad de que el feminismo, como opción de pensamiento complejo o acción política ya es universal, queremos por ello, en todos los ámbitos, que se sepa. Queremos ser consideradas iguales, es decir pares, paritarias y queremos ese espacio en los medios de comunicación de masas. Para ello trabajamos.

Somos capaces de acercarnos a cada acontecimiento, a su explicación y sus distintos matices, desde esa otra mirada, la que hemos identificado y concretado, la que estamos día a día nombrando, hasta llegar a la primera plana. Nos hemos dado cuenta que desde las mujeres, existe una respuesta a todo, desde la concepción de un tema, hasta los innumerables acontecimientos. Y entonces, convertimos esos contenidos y realidades en noticia, reportaje, crónica o análisis, reitero. Ese hecho simple, estamos seguras, responde a esa sociedad, la plural y participativa.

En CIMAC sabemos además, que en la perspectiva periodística operan interesantes cambios. Para no perdernos de ellos, establecemos alianzas profesionales, así nació una red de periodistas que hace su tarea, se interroga sobre lo que aprendió y acepta desaprenderlo, para mirar todo el entorno, y al mirarlo, encontrar siempre a las mujeres, la innombradas y las empieza decididamente a nombrar. Basta un poco de pasión, profesionalismo y conocimiento.

Finalmente, eso es lo que para nosotras será el periodismo del siglo XXI.


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