V Aniversario Red Nacional de Periodistas
FORO MAS ALLA DE LOS RETOS
EL PERIODISMO DEL SIGLO XXI
22 DE SEPTIEMBRE 2000

Urge legislar sobre el derecho a la información
(versión estenográfica)

Virgilio Caballero

  El es aliado de sus causas las de las mujeres, así afirman quienes lo conocen, además hay personas que lo identifican con el activismo ciudadano, con llevar las voces de la ciudadanía a los medios de comunicación, su curricula es extensa, ha sido jefe de redacción de NOTIMEX, director de noticieros de Canal 11 y Canal 3 de Oaxaca, cuenta entre sus logros haber sido conductor y director del primer programa de radio de periodismo político en 1979, acompañado de figuras de la talla de Manuel Buendía, Miguel Angel Granados Chapa, José Carreño y Angeles Mastreta, fundó 3 sistemas de Radio y Televisión: el de Sonora, Quintana Roo y Oaxaca. Y es co-fundador del canal 40., actualmente dirige y conduce la serie radiofónica Todas las Voces un encuentro con Rosario Robles. El programa Voces que se transmite por el canal 40, Yo ciudadano, y es director del canal legislativo del Congreso de la Unión, es profesor emérito de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, asesor de la UNESCO en temas sobre comunicación social y por supuesto ha ganado el premio Nacional de Periodismo.

Me da mucho gusto estar ante ustedes esta mañana, le decía a mi amigo Reymundo Riva Palacio, mi querido amigo, algo debe estar pasando en México, algo extraordinario, como para que a las 12 de un día jueves, haya tantas personas, escuchando a unos conferenciantes en una mesa redonda de periodistas y que todas esas personas, mayoría mujeres además que le den tanta belleza al lugar, sean colegas nuestras, sean periodistas y estén tan interesadas en discutir este tema fundamental para nuestro país, que es nuestra propia actividad.

Y me da mucho gusto además participar en este aniversario de la Red Nacional de Periodistas, red que se ha ido convirtiendo en una realidad tal que hasta conquistó este edificio que estaba ya convertido en un lugar para negocios de todo tipo y hoy vuelve a ser casa de periodistas y lugar para el debate de periodistas.

¿Hay una nueva propuesta informativa en México?, nos convocaron a responder nuestras anfitrionas. En los juicios que voy a enunciar en los próximos minutos, adelanto que haré generalizaciones y en su momento precisiones que permitan también establecer las excepciones que confirman la regla.

Mi visión del periodismo en México, no es tan optimista como suele parecer en muchos de los diarios de nuestros días. Reconozco, sin la menor duda los grandes avances que nuestro país ha vivido en lo que se refiere al derecho a expresarse en los medios de comunicación, a libertad de prensa, la libertad de expresión.

Quienes vivimos los años 60´s y 70´s, en México y conocimos muy de cerca lo que era tener una virtual dictadura, sin tener a los militares en el poder, como ocurrió con los gobiernos de Adolfo López Mateos y de Gustavo Díaz Ordaz, que se comportaron literalmente como perseguidores de la ideas y metieron a la cárcel a muchos mexicanos por su manera de pensar y los condenaron a muchos años de prisión , somos testigos también de los pasos gigantes que se han dado en este terreno fundamental para las libertades de cualquier país, que es la Libertad de Expresión y la Libertad de Prensa.

No fue siempre así, hace algunos años estaban en México prohibidas las estas libertades. Comprar un periódico significaba lo mismo que comprar cualquier otro, casi todos ellos se distinguían por dos rasgos principales: su anticomunismo y su pro-gobiernismo. El anticomunismo de los diarios mexicanos no le pedía nada al anticomunismo de los diarios de Corea del Sur o de Taiwan. La guerra fría en México, tuvo su expresión periodística cabal, perfecta, macartista, persecutoria en la manera como la mayoría de los medios de comunicación se comportaron a lo largo de los últimos 60 años en relación a los movimientos populares de trabajadores que disentían de los planteamientos fundamentales del régimen político.

Los medios de comunicación, pero particularmente la televisión, abordaron siempre la idea de la represión, contra todos los movimientos populares, preparaban la represión mediante la información deformada, manipulada, distorsionada y frecuentemente también, llena de calumnias y difamación, contra los dirigentes populares que se atrevían a encabezar movimientos de disidencia contra el régimen priísta.

La prensa era el brazo armado del sistema político, los disidentes en nuestro país antes que con los granaderos, con los que finalmente siempre topábamos en las calles, nos topábamos primero con la televisión. Con la televisión que ocultaba los objetivos de los movimientos , pero que también los deformaba y los difamaba; y estoy hablando en pasado a pesar de que esta televisión ha dado muestras del mismo comportamiento en el más reciente de los movimientos: el de los estudiantes de la Universidad Nacional, uno puede no estar de acuerdo con lo que ocurrió en la Universidad, incluso podía disentir a fondo con los planteamientos que ahí se hicieron, condenar incluso los abusos, las extravagancias y la manera agresiva como se vivió, de forma cerrada. Pero uno no puede cerrar los ojos ante el hecho de que la televisión no discutió jamás uno solo de los planteamientos que los estudiantes hacían. No discutieron jamás el pliego petitorio, no se tomaron nunca la molestia de buscar el trasfondo y las posibilidades de entendimiento de los planteamientos que los estudiantes hicieron y en cambio, se solazaron en la muestra, en el regocijo de toda la podredumbre que podría encontrarse en el camino, el mas improvisado de los camarográfos, de los fotógrafos o de los reporteros que cubrían la fuente universitaria.

Este comportamiento, en términos generales, de la prensa ha sido desde los años 60´s, uno solo, el de la defensa a ultranza del régimen político, las excepciones que confirman esta regla, se iniciaron en los heroicos años de la prensa de los años 60´s con el nacimiento del periódico El Día, que fue un verdadero bálsamo de libertad de expresión y de prensa, en un país que vivía frente a una sola opinión, la opinión oficial. Y de periodistas de periódicos y medios que servían incondicionalmente a esa opinión oficial.

La historia de El Día, es la historia de una disidencia, la que era posible en términos políticos y en términos periodísticos en aquellos años de marcatismo criollo que actuaron implacablemente en México, contra luchadores políticos y también contra periodistas. Y de El Día se desprendieron otras experiencias liberadoras y libertarias en los años sucesivos, El Excélsior de Julio Sherer, el Uno más Uno, La jornada, aquella imprescindible revista de los años 60´s, la revista Política que circulaba poco menos que clandestinamente en los años de la persecución diazordocista y lopezmateísta, en nuestro país.

Este papel de brazo armado del sistema político, que han jugado en su conjunto, los medios de comunicación en nuestro país, no pueden ser considerados como formas de complicidad, habría una equivocación en el análisis, así lo insistimos por lo menos nosotros en nuestras investigaciones con universitarios. Si vemos esta relación del poder con la prensa, como simplemente una relación de complicidad, la complicidad implicaría la posibilidad de entes, mas o menos autónomos que se ponen de acuerdo a tras mano ilegalmente para defender, atacar o ponerse de lado de una causa. Y esta diferenciación de entidades, implicaría también una relativa autonomía de quienes se ponen de acuerdo.

Más bien, nuestro planteamiento se refiere al aparato general de la comunicación en México, fundamentalmente la televisión, afirmamos que este aparato es parte orgánica del sistema político, es consustancial a su funcionamiento y a su durabilidad. Es imposible concebir y explicarse la larga duración del régimen priísta de más de 70 años, sin el monopolio de la televisión privada.

La televisión monopólica explica el monopolio del poder político y el monopolio del poder político explica perfectamente el monopolio de la comunicación. Esto sirve a los investigadores para que se adentren a urgar y conocer a quién se le cree, a quién o si los dos entes se crearon mutuamente como una necesidad de sobrevivencia mutua. Ahora estamos en el cambio de régimen.

Es imposible concebir el monopolio del poder y su duración durante tanto tiempo, si no fuera tan entrañable, tan orgánica, tan consustancial, la existencia de una relación entre poderes y comunicación, entre televisión y poder.

Partamos de este cambio de partido solamente o ante el fin de un régimen político.

Temo que como en otros aspectos de la vida social , el régimen que se iniciará el próximo primero de diciembre pueda sentir la tentación de acomodarse a los viejos vicios de la relación del poder político con los medios de comunicación, para apoyarse en ellos y no vivir un vacío político, que incluso pudiera espantar a los próximos gobernantes. Pero siento también que existe la posibilidad, una enorme perspectiva de cambio, que en buena medida depende de lo que los periodistas hagamos en las nuevas circunstancias. Es urgente ante el poder omnimodo o casi omnimodo de los medios de comunicación, en un país que busca y camina hacia la democracia, que haya poderes que equilibren ese poder casi absoluto de la prensa y de la comunicación. Creo que no puede haber una democracia con medios absolutamente sueltos que caminen por donde ellos quieran, no estoy abogando por supuesto de ninguna manera, por ninguna ley mordaza, sino simplemente, por el cumplimiento de la ley.

Hay leyes en este país que regulan la comunicación, y aunque han sido dictadas por los intereses de los empresarios de los medios de comunicación, contienen preceptos de orden social que obligan a los medios a tener el interés público por encima de los intereses empresariales. Así ocurre por ejemplo con la Ley Federal de Radio y Televisión, de los lejanícimos años 60´s, no tiene mas que 40 años de antigüedad, una Ley que se ha quedado absolutamente atrás, y que sin embargo contiene preceptos que deben ser cumplidos por los concesionarios de la televisión y la radio, considerando el interés social .

El presidente de la República, el presidente Ernesto Zedillo y los empresarios de los medios llaman a cada rato a que los empresario de éstos a que se autoregulen, como si no hubiera leyes en este país, que establecen las responsabilidades que periodistas, medios y Estado tienen a este respecto y aunque son leyes obsoletas en muchos sentidos, leyes anticuadas a las que urge reformar en favor de la democratización de la sociedad, también, son leyes que deben cumplirse. Llamar a la autoregulación es llamar a la anarquía, nadie, ni el presidente, ni nadie puede llamar a los medios a que se regulen como se les de la gana de acuerdo con lo que llaman Códigos de Etica. Que vengan los códigos de ética, conozcámolos, construyámoslos, que cada medio tenga su código de ética y cada equipo de periodistas se de el suyo propio, pero la ética no puede sustituir al derecho, no puede suplir la obligación que tenemos los actores que participamos en la comunicación, periodistas, empresarios, los propios funcionarios de los gobiernos federales, estatales y municipales, el Estado, pero sobre todo la sociedad y sus derechos que le corresponden en relación con la información, seguir con estas leyes obsoletas.

Para mí, este es mi punto de vista personal, ello implicara sencillamente que aquí aunque se cambie de gobierno y se cambie de partido no pase finalmente nada. Muchas gracias.


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